Da comienzo un relato en el que tres cajas de herramientas te ayudarán a gestionar lo que el futuro traerá en este siglo XXI.
Entender el futuro para transcenderlo a través de la creación late en el fondo de todo gran viaje
Cuando el futuro se vuelve inextricable no queda otra alternativa que volver al pasado para tratar de entenderlo
La primera herramienta para comprender el futuro consiste en conocer en profundidad la historia de la humanidad
El futuro avisa con dilemas aparentemente irresolubles que exigen un cambio de paradigma para encontrar respuestas
Para entender el futuro es importante entender la velocidad a la que se mueve: ni adelantarse, ni quedarse atrás
Trabajar con el futuro exige aprender a gestionar el riesgo, en niveles más elevados que en otros muchos oficios
El futuro es un jardín con forma de laberinto, el presente son las señales para elegir un camino u otro
El futuro no es una predicción, es siempre fruto de una negociación entre quienes tienen el poder de acordarlo
El futuro no suele responder a lo que exigen las certezas, sino más bien a los que se atreven a dejar una puerta entreabierta.
Para reconocer las señales que envía el futuro es necesario entrenar la mirada cada día
No basta con cambiar de tren, también hay que recordar a dónde quieres llegar y qué compañía quieres elegir
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