“Invertimos en transición cuando no se hablaba de ella”

Iberdrola celebra su 125 aniversario, un recorrido estrechamente vinculado al desarrollo industrial en el que la compañía ha pasado de ser un actor local a uno global. Su delegado institucional en Euskadi analiza la estrategia de futuro del grupo, que se centra fundamentalmente en la electrificación a través del desarrollo de redes inteligentes, pero con el foco puesto en la rentabilidad.

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REGISTRO
Iñaki Calvo
Bilbao
17/6/2025

> Iberdrola celebra este año su 125 aniversario, un periplo durante el cual la compañía siempre ha estado estrechamente ligada al desarrollo de la industria.

Efectivamente. A principios del siglo XX, Bizkaia estaba explosionando desde un punto de vista industrial, con los altos hornos, la siderurgia, la metalurgia... De forma clara, apareció la necesidad de dotar de energía al territorio, precisamente, para que ese impulso industrial tuviera recorrido. Por eso se creó Hidroeléctrica Ibérica, para producir energía eléctrica desde el Ebro. Y Saltos del Duero unos pocos años después. Y, además la construcción de las líneas que tenían que traer la electricidad. Ese fue el origen.

> Más de un siglo después, se observan muchas similitudes.

Creo que es una coincidencia interesante que, cuando hacemos 125 años, la transición energética está, otra vez, demandando electricidad para el desarrollo económico. Y aquí nos encontramos. Además, empezamos con energías renovables y seguimos con ellas. Estamos en un momento aniversario donde se pueden observar muchas de las cosas que tuvimos en el origen, sí.

> En 1944 nació Iberduero. ¿Qué se perseguía con la fusión de Hidroeléctrica Ibérica y Saltos del Duero?

Pasada la guerra civil, el país inició un plan de desarrollo y empezó a necesitarse cierto tamaño para poder acometer el nuevo ciclo inversor que diera lugar a más potencia eléctrica. Además, ya no solo hidroeléctrica, sino que empezaron las construcciones de las centrales de fuel, de carbón... y, sobre todo, de más líneas eléctricas. El tamaño era muy importante para tener esa fortaleza financiera y de ahí vino la fusión de las dos empresas.

> La solidez financiera resulta también clave para explicar la constitución de Iberdrola a principios de los 90 del siglo pasado.

La fusión entre Iberduero e Hidroeléctrica Española, que tuvo como causa fundamental la misma que produjo la operación entre Hidroeléctrica Ibérica y Saltos del Duero, era la demanda de crecimiento. Y sí, la solidez financiera era importantísima para acometer nuevos ciclos inversores.

> Y una década más tarde, a comienzos del nuevo siglo, llegaría el gran despegue de la compañía.

La gran transformación se produjo con la llegada de Ignacio Galán, en el año 2001. Una compañía que tenía capacidad financiera para afrontar ese nuevo ciclo inversor necesitaba una visión estratégica y algunas cuestiones de gestión que trajo el actual presidente. En estos 25 años, el grupo ha pasado de ser un actor local, español, a un actor global, convirtiéndose en una de las primeras eléctricas mundiales. Y eso tuvo mucho que ver con una visión estratégica anticipatoria.

"Iberdrola compró a proveedores vascos más de 8.400 millones de euros en los cinco últimos años"

Empezamos a invertir en transición energética cuando no se hablaba de transición energética, tanto en energías limpias renovables como en redes eléctricas. Es verdad que ya habíamos invertido en redes eléctricas antes, pero dimos el salto a las smart grids, que son las que realmente son capaces de resolver la distribución eléctrica en un entorno tan complejo como el que tiene la transición energética, donde los flujos de energía ya no son unidireccionales.

> Además de la anticipación, ¿qué otras claves cree que han marcado el éxito de Iberdrola en este último cuarto de siglo?

Mantener una disciplina financiera que haga que nuestro balance sea confiable y los inversores sigan apostando por nosotros. Tener mentalidad de pobres, es decir, ser austeros, mirar cada euro que se gasta, no tirar el dinero. Y la última, cumplir con lo que prometimos. Esas cuatro cosas, una detrás de otra, hacen que, ciclo tras ciclo, sigamos siendo una compañía ganadora. Estamos ahora en el récord de valor de mercado, unos 140.000 millones de euros, y somos la segunda empresa energética por capitalización bursátil del mundo.

> La mirada al exterior ha resultado clave para el devenir de Iberdrola. ¿Cómo se produjo ese proceso?

Cuando éramos una empresa meramente española, nuestro mercado era el que era, y los ciclos inversores tenían mucho que ver con la necesidad del mercado. Pero llegó el año 2004-2005, en el que, con la llegada de Ignacio Galán, hicimos el primer desarrollo de energías renovables, lo que permitió duplicar el tamaño de la compañía. También hicimos una inversión muy fuerte en redes en España, pero cuando el país comenzó a no ser tan demandante de energía, en lugar de contener los caballos, buscamos nuevos mercados y apostamos por salir fuera.

> Pero con una premisa.

Así es. No a cualquier sitio, sino a países confiables, con rating A. Empezamos con Reino Unido, con Scottish Power, a continuación fuimos a Estados Unidos, empezando con una compra pequeña, Energy East, aunque luego acometimos una operación más importante integrando UIL para crear Avandgrid. En México siempre habíamos estado, pero creciendo desde cero, no comprando nada. En Brasil, donde llevábamos una posición minoritaria, decidimos tomar el control de Elektro. Y más recientemente, Australia.

> El crecimiento futuro de Iberdrola se basará fundamentalmente en el desarrollo de redes, pero no en todos los países en los que tiene presencia albergan las mismas expectativas. ¿Por qué razón?

Efectivamente, lanzamos un plan de inversiones de unos 54.000 millones de euros, y de ellos, alrededor de un 60% se van a desembolsar en redes en las geografías donde estamos presentes, pero muy especialmente en Reino Unido y en Estados Unidos, porque son los países en los que los reguladores han apreciado más la necesidad de este tipo de infraestructuras y son los que mejor pagan. Porque, al final, tenemos que ganar dinero.

"Sostenemos en la CAPV más de 30.000 empleos a lo largo de la cadena de valor"

> ¿Cómo está la situación en España?

Hoy en día, la inversión en redes en se limita al 0,13% del PIB. El Gobierno anunció un incremento casi equivalente al 80%. Si se autorizara, podríamos hacerlo. Además, está el tema de la rentabilidad de la inversión, que en España ha quedado baja. Estaríamos encantados de invertir, siempre y cuando podamos explicar a nuestros accionistas que están poniendo su dinero en donde se les da la rentabilidad.

> Hablemos de Euskadi. ¿Qué supone para el territorio el anclaje de Iberdrola, que mantiene su sede en Bilbao pese a ser un grupo multinacional?

El impacto económico en términos de PIB viene siendo de unos 3.500 millones de euros. En los últimos cinco años, Iberdrola ha superado los 8.400 millones en compras a proveedores vascos. Gracias a esa actividad, sostiene más de 30.000 empleos a lo largo de su cadena de valor de Euskadi. Además, desde 2021, ha aportado más de 4.000 millones a las arcas públicas vascas.

> ¿Qué planes maneja la compañía en el País Vasco para los próximos años?

En la inversión en redes, que como decía es regulada, tenemos un límite, pero vamos a llevar el desembolso al límite: unos 330 millones de euros en los próximos tres años. Pero ese es el mínimo que vamos a hacer. Aspiramos a que el regulador revise la rentabilidad y eso significaría que no serían 330 millones sino que podrían llegar a ampliarse casi un 50% más, a cerca de 700 millones, pero de momento son 330.

> ¿Por qué es clave el desarrollo de este tipo de infraestructuras en la región?

Uno, por la competitividad del territorio. Porque las industrias que están buscando reducir su huella de carbono y reducir su dependencia de combustibles fósiles para electrificarse van a ir a aquellos sitios donde es más fácil hacerlo porque disponen de ‘enchufes’, como dice el consejero Jauregi. Por otro lado, para nuestros fabricantes de bienes de equipo eléctrico, que es un sector muy pujante, que se haga inversión en redes es muy importante. Las smart grids son clave para los consumidores y para el desarrollo industrial del territorio. Y en medio estamos nosotros, que cuanto más hagamos, más impuestos pagamos. Es un win, win, win. Sin ninguna duda.

> Además, tienen su hub de innovación tecnológica de redes en Bilbao...

Concretamente, en el edificio Berroeta, en Larraskitu, donde se creó en colaboración con la Diputación Foral de Bizkaia. Trabajamos con unos 120 socios, muchos de ellos empresas fabricantes de bienes de equipo eléctrico, pero también universidades y centros tecnológicos. Nuestro papel es el de ser prescriptores y testear, porque somos capaces de llevar el piloto a terreno para ver que funciona bien. Esas soluciones luego se llevan por el mundo y es verdad que salen compras millonarias, pero creo que para nuestros fabricantes es más importante atender a nuestra prescripción y conseguir fabricar nuestro producto, que lo que luego les compramos porque gracias a ello venden muchísimo más luego.

> Hemos hablado de las inversiones en redes, pero también están trabajando en generación renovable.

Tenemos dos proyectos muy maduros. Uno eólico, Labraza, que está en construcción. Y el otro es Ekienea, en solar fotovoltaica, que todavía no ha acabado la tramitación para que se pueda construir. Eso haría que en estos tres próximos años invirtiéramos unos 100 millones de euros más en el País Vasco. En Labraza, además de que se ha dotado de la tecnología más puntera para evitar daños a la avifauna fabricada en y para Euskadi, el fabricante de los aerogeneradores es Siemens-Gamesa y muchos de los equipamientos serán suminitrados por fabricantes locales. Además, a los vecinos de la zona se les ha dado una tarifa bonificada y se ha adaptado un sistema de financiación popular, un crowdlending, mediante el cual se da entrada como inversores a vecinos de la comarca con una rentabilidad del 7%.

> ¿Y en qué fase se encuentra el proyecto Ekienea?

Prácticamente está, pero le pasa una cosa, y es que el recurso solar en Euskadi no es muy bueno, por lo que cuesta mucho rentabilizar la planta. Si en Euskadi queremos tener este tipo de plantas, necesitamos más apoyo fiscal.

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