Frente a los efectos adversos del entorno geopolítico, los clústeres vascos muestran un posicionamiento estable y unas expectativas de crecimiento, en general, positivas para 2026 apoyadas en su capacidad de innovación y resiliencia. Hablamos con Ana Villate (Hegan), Xabier Ortueta (AFM), Tomás Iriondo (Gaia), Inés Anitua (Acicae), Natividad Rodríguez (UniportBilbao), Olga Martín (Aclima), Leire Aldabaldetreku (Habic), Idoia Muñoz (Basque Health Cluster), Sarai Blanc (FMV), Luis F. Ruiz-Minguela (Sife), Jon Ander Egaña (Basque Food Cluster), Marcial Alzaga (Feaf), Fernando Zubillaga (MLC ITS Euskadi), Asier San Millán (Siderex), Marta Epelde (Build:Inn), y Pedro Fortea (Mafex).

El imperativo marcado por las estrategias de transición tecnológica, digital energética y medioambiental está suponiendo un revulsivo para las empresas, convencidas de que el crecimiento y la competitividad caminan en una sola dirección. En esta hoja de ruta, los 17 clústeres consultados por Empresa XXI apuestan por la inversión en tecnología y talento como vía para alcanzar mayor grado de diferenciación, donde la flexibilidad normativa y la ambición de una Europa fuerte sirvan de salvaguarda frente a la distorsión comercial internacional.
Aun sin tener las cifras 2025 de los socios del clúster de Aeronáutica y Espacio, Hegan, podemos estimar un incremento tanto en empleo como en facturación para el año, que seguirá la senda de crecimiento del clúster desde hace dos años. Ya en 2024 el sector batió récords con una facturación de más de 3.500 millones de euros, empleando a 17.500 personas en las más de 175 instalaciones de los socios de Hegan alrededor del mundo. Por sub-sectores, hemos visto que el Aeronáutico civil sigue creciendo en actividad; en el de Espacio, las cifras también aumentan debido al auge del mercado civil y privado, manteniéndose el tradicional mercado institucional. Y, por último, los procesos de diversificación hacia otros nichos y segmentos como los Drones, la Innovative Air Mobility (IAM), la Seguridad y doble uso, los servicios de mantenimiento y soporte de producto, o las nuevas plataformas y motorizaciones más sostenibles y neutras han propiciado la entrada en diferentes programas, plataformas y clientes. Con este crecimiento y las puertas que abren las nuevas y respetuosas formas de movilidad, nos encontramos ante una oportunidad única para desarrollar entre todos clúster, sector y sociedad. Más desafiante si vemos el entorno complejo en el que nos encontramos que une dificultades propias de un periodo convulso con un obstáculo que cada vez preocupa más a las empresas y centros, como es la falta de personas suficientes dedicadas a este mundo industrial y tecnológico, siendo los jóvenes quienes escribirán el futuro no sólo del sector sino de toda la sociedad.

Si bien la situación del sector aeroespacial ha mejorado notablemente, sigue enfrentándose a las grandes incertidumbres que continúan presentes en el mapa mundial, como la tensión en la cadena de suministro, los problemas con ciertas materias primas, los costes energéticos o el proceso inflacionista que repercute directamente en la competitividad del clúster. Frente a un 2026 complejo, las ventanas de oportunidad emergentes y las áreas de actividad logradas, estamos seguros de que se mantendrá el ritmo de crecimiento. Parte de este ritmo viene por cuidar la formación y la capacitación de las personas y proteger el talento existente, contando con perfiles versátiles tanto en capacidades tecnológicas como en otras aptitudes transversales necesarias para trabajar en un sector cada vez más colaborativo, inclusivo, sostenible y global.
"Drones, aviones eléctricos e híbridos o los retos del espacio serán protagonistas". Ana Villate, directora de Hegan.
Otra clave: la Innovación, vinculada al conocimiento y desarrollo tecnológico, elemento diferenciador que permitirá mantener la competitividad, ya que los programas y actividades de I+D+i desarrollan no solo nuevas tecnologías y productos, sino que mejoran los procesos industriales haciéndolos cada vez más competitivos y limpios (más rápidos, más precisos, más integrados, más conectados, más predictibles, más automáticos, más robotizados, más autónomos, más flexibles, más virtuales, más robustos… más eficientes). De esa manera, a la sostenibilidad del producto final, sumamos la de los propios procesos fabriles mejorándolos, haciéndolos más limpios, cambiando el paradigma y teniendo como foco la neutralidad de emisiones tanto de la operación de las aeronaves, como de la actividad industrial en general. Para este inmediato futuro, donde serán protagonistas los aviones eléctricos o híbridos, o propulsados por combustibles sintéticos o por hidrógeno; los drones con un nicho de mercado con decenas de aplicaciones como la vigilancia de nuestros ecosistemas y el cuidado del medioambiente; la Movilidad Aérea Innovadora, que abre un mundo lleno de oportunidades; o el Espacio, sector en constante y vertiginosa evolución; debemos estar preparados y listos para afrontar una infinidad de retos ante los cuales, los socios del clúster están preparados por sus capacidades, tecnologías, recursos y medios. Afrontar estos desafíos en múltiples ámbitos permitirá seguir mejorando el posicionamiento del clúster en el mercado y proteger el empleo altamente cualificado que el sector ha conseguido generar y que, seguro, seguirá generando, afianzándolo como sector estratégico para nuestro país.
2025 ha sido un año exigente y complejo para los sectores del clúster de fabricación avanzada. Venimos de un 2024 que cerró con un récord de facturación, pero que ya mostraba señales claras de debilidad en la captación de pedidos, especialmente en el subsector de la deformación, muy ligado a la automoción. Esa tendencia se ha prolongado y acentuado, con una nueva caída en la captación en este ámbito. El arranque de 2025 mostró mayor resiliencia. La captación se mantuvo en niveles similares a los de 2024, aunque con operaciones cada vez más complejas, singulares y de mayor importe, lo que implica también un mayor riesgo tecnológico y comercial. A ello se sumó un entorno de mercado más complicado: Europa y Asia llevan tiempo con una demanda debilitada; y Estados Unidos, que se ha convertido en nuestro principal mercado, presenta ahora incertidumbres relevantes debido a los aranceles. En este contexto, la actividad se sostiene gracias a carteras todavía razonables y a la capacidad del sector para posicionarse en aplicaciones y sectores donde sigue habiendo necesidad de inversión. Sin embargo, la dificultad es máxima y exige un esfuerzo continuo en innovación, diferenciación tecnológica y enfoque estratégico.

Las perspectivas para 2026 siguen marcadas por la prudencia y la incertidumbre, especialmente en el entorno europeo. Alemania continúa atravesando dificultades, lo que afecta directamente a buena parte de la actividad industrial del continente. Además, Europa arrastra decisiones estructurales delicadas en ámbitos como la transición energética, la política industrial o la financiación, que están lastrando su competitividad frente a otras grandes regiones. Las empresas del clúster no esperan una recuperación rápida ni homogénea de los mercados. Más que explorar nuevos destinos geográficos, que el sector conoce bien desde hace décadas, la estrategia pasa por profundizar en sectores y aplicaciones concretas donde existan oportunidades reales, independientemente de su localización.
"Si Europa es capaz de reaccionar con más ambición, la recuperación podría afianzarse." Xabier Ortueta, director de AFM Cluster
La clave seguirá estando en aportar soluciones de alto valor añadido, apoyadas en tecnología avanzada, automatización e innovación. A medio plazo, si se producen avances en el contexto económico general y Europa es capaz de reaccionar con mayor ambición y coordinación, 2026 podría sentar las bases de una recuperación más sólida. Hasta entonces, las empresas deberán gestionar un entorno especialmente exigente, manteniendo el foco en la eficiencia, la innovación y la defensa de su posicionamiento competitivo para asegurar niveles de actividad suficientes.
A lo largo de 2025 se ha producido una reactivación de las inversiones en infraestructuras de redes eléctricas, en línea con la necesidad detectada a nivel global de reforzar y optimizar las redes de transporte y distribución eléctrica para avanzar en la electrificación de los consumos energéticos. Esto ha propiciado una recuperación de la cartera de pedidos y la facturación de las empresas de la industria vasca de redes eléctricas, que fabrican equipamientos y desarrollan soluciones digitales para las redes eléctricas. Este sector generó en Euskadi una facturación superior a 3.000 millones de euros y da empleo a más de 6.000 personas, 785 de ellas en actividades de I+D.
Sin embargo, en España aún está pendiente de publicación definitiva, por parte de la CNMC, de la metodología de cálculo propuesta para el próximo Periodo Regulatorio 2026-2031 y la nueva Tasa de Retribución Financiera (TRF).
Para hacer realidad las inversiones necesarias, los operadores de las redes de distribución demandan un marco normativo adecuado y certidumbre en el reconocimiento retributivo de las inversiones, así como una TRF que propicie un retorno justo, acorde a las tasas de mercado comparables a las inversiones que realizan. Por su parte, el sector eólico sigue sin recuperar los niveles de inversión y pedidos necesarios para alcanzar los ambiciosos objetivos de reducción de emisiones establecidos.

Diversas causas están contribuyendo a esta situación: la caída de precios en los mercados eléctricos, los retrasos en las tramitaciones, la falta de inversiones en la red de distribución y la política arancelaria de Estados Unidos, entre otras. Además, en agosto del pasado año se adoptaron por parte de EE.UU. nuevas medidas que perjudican específicamente a los exportadores de componentes eólicos, con la aplicación de aranceles del 50% a los componentes eólicos fabricados en acero y aluminio (torres, cimentaciones marinas, bujes, rodamientos, . . . ) y se ha iniciado una investigación de “seguridad nacional” en torno a la importación de aerogeneradores y sus componentes, que puede dar lugar a la futura aplicación de mayores aranceles para los mismos.
"Se espera un alza de la inversión en infraestructura eléctrica asociada a los data centers." José Ignacio Hormaeche, director de Basquenergy
Esta situación ha lastrado en 2025 los pedidos y las ventas de las empresas de la industria eólica vasca, que facturó cerca de 1.400 millones de euros, y empleó 5.800 personas, el 10% de ellas vinculadas a I+D. En el ámbito del hidrógeno verde y de los combustibles sostenibles (combustibles sintéticos, biometano, biocombustibles...), en 2025 se ha intensificado la apuesta de empresas y centros tecnológicos vascos por diversificar y ampliar su oferta industrial a través del desarrollo de nuevas tecnologías y proyectos pilotos. En este sentido, ha sido muy positiva la puesta en marcha en 2025 de la Fundación “Energy Intelligence Center” (EIC), que en su primer año de actividad ha definido la “Hoja de Ruta tecnológica de los Combustibles renovables en Euskadi 2030”. Este sector generó ya 500 puestos de trabajo en Euskadi en 2025.
Las perspectivas para las empresas de la cadena de valor de redes eléctricas inteligentes son positivas, a la vista de las expectativas de crecimiento de las inversiones en electrificación previstas en la mayor parte de los países europeos, así como en otras regiones del mundo. También en Estados Unidos se prevé un importante aumento en las inversiones en infraestructura eléctrica, asociado a la creciente demanda de los “Data Centers”.
La competitividad de la industria vasca de redes eléctricas en los mercados internacionales pronostica una evolución positiva en sus niveles de actividad y empleo para los próximos años. Para 2026, las empresas de las cadenas de valor renovables (eólica y solar fotovoltaica) esperan que la situación del mercado mejore, a través de las medidas que está planteando la Unión Europea en respuesta a los aranceles estadounidenses y al impulso de las inversiones en redes y electrificación del consumo. Asimismo, la industria eólica vasca ha propuesto al Gobierno Vasco la puesta en marcha de una “Mesa sectorial eólica” para analizar la complicada situación e identificar medidas que ayuden a mitigar el impacto en sus resultados. En aquellos consumos de energía en que la electrificación no es una opción competitiva, la descarbonización del consumo de energía vendrá también propiciada por nuevos combustibles sostenibles: hidrógeno verde y combussiemtibles renovables, tales como los combustibles sintéticos, amoníaco, biometano, biocombustibles..., lo cual constituye una gran oportunidad de futuro para empresas vascas que hoy operan en las cadenas de valor del gas natural y del petróleo y que están realizando apuestas decididas y relevantes en tecnologías ligadas a nuevos combustibles bajos en carbono.
La evolución en 2025 ha sido positiva, lo que de alguna manera pone en valor la estrategia de avance y desarrollo tecnológico que, en el sector, se viene trabajando desde hace años. Creo que nuestro sector se ha sabido posicionar en el uso de las tecnologías de vanguardia o ‘Deeptech’, dando respuesta a los retos que distintos grupos de interés (administraciones públicas, industrias, commodities, o la propia sociedad) están requiriendo como usuarios e integradores de dichas tecnologías. Es evidente que la transición digital y tecnológica es uno de los aceleradores de esta demanda y está permitiendo concienciación y acción en todo perfil de organización sobre la necesidad de inversión en el uso de: la IOT (Internet de las cosas), de la Inteligencia Artificial, de las inteligencias experienciales, del dato, de la ciberseguridad y, más recientemente, de la computación cuántica.
"No vale solo con preservar los logros, debemos ser más visionarios." Tomás Iriondo, director de Gaia.
Las organizaciones están rediseñando sus procesos para atender a la ventaja competitiva que el uso de las tecnologías proporciona y que, a buen seguro, van a favorecer la competitividad y el crecimiento internacional del sector tecnológico y del resto de sectores económicos en Euskadi. A consecuencia de todo esto, se predice al cierre del ejercicio 2025 un incremento en el empleo, en la facturación, en la internacionalización y, como viene siendo habitual, en la inversión en torno a la investigación, el desarrollo y la innovación.

En primer lugar, nos gustaría subrayar que el futuro de Euskadi no depende solo “de obsesionarnos con preservar lo que hoy tenemos”, sino de apostar por actividades y cadenas de valor visionarias e innovadoras que favorezcan construir lo que no tenemos y necesitamos si queremos crecer. Garantizar la soberanía tecnológica, reforzar la oferta del sector ICT, desarrollar los perfiles de especialización, experimentar con la aplicación de la ciencia y la tecnología en el mercado. Estas son las claves para el desarrollo del sector. Y en esto estamos trabajando pese a las múltiples circunstancias adversas que nos rodean. El sector sigue apostando por crear tecnología basada en la ciencia y por la aplicación de esas soluciones en los sectores que han convertido y siguen convirtiendo a Euskadi en una referencia. Además, continuamos mirando al mercado internacional en búsqueda de aliados y complicidades, especialmente Europa, colaboraciones que nos permitan alcanzar la dimensión y los recursos para seguir las exigentes dinámicas de la vanguardia tecnológica.
Por último, el sector también sigue invirtiendo ilusión y recursos en garantizar el crecimiento, el desarrollo tecnológico y el arraigo de las empresas vascas, generando un ecosistema atractivo y diferenciador para el emplazamiento de empresas de otras latitudes, o para el establecimiento de infraestructuras de vanguardia, aceleradores de un crecimiento conjunto y rápido. Hablamos de la consolidación de liderazgo en la era postcuántica, hablamos de la creación de una sociedad y una economía basada en el dato, y hablamos de la potenciación y desarrollo tecnológico en torno a la microelectrónica y la IA industrial. Esta estrategia hace predecir un crecimiento moderado en 2026 que, pese a las coyunturas adversas y las creencias tradicionales, va a requerir del sector una clara apuesta de inversión en el desarrollo de capital humano y desarrollo tecnológico. El sector está dispuesto a crecer y reforzarse y eso solo se puede hacer de forma unida, generosa y solidaria. La confianza, la cooperación y la visión compartida permiten afrontar con éxito los grandes retos tecnológicos actuales. En Gaia, estamos convencidos de que avanzar juntos es la clave para construir un futuro más ambicioso, ético y transformador.
El ejercicio 2025 ha sido un año complicado con muchos elementos a tener en cuenta, como la debilidad de la demanda de vehículos en general, y de eléctricos puros en particular, aranceles, competencia de China, etc. Sin embargo, también es cierto que en las últimas semanas ha habido el anuncio de la Comisión hacia una apertura a distintas tecnologías más allá de 2035, lo que es una señal positiva hacia la neutralidad tecnológica y permite avanzar hacia un mejor equilibrio entre objetivos ambientales y sostenibilidad económica/empresarial, lo que es clave para la sociedad y para la industria.
"La apertura a distintas tecnologías más allá de 2035 es una señal positiva." Inés Anitua, directora de Acicae.

2026 será un año interesante donde se deben despejar algunas de las cuestiones que hacen que los consumidores no tiren de la demanda como sería de esperar. También parece que las cuestiones geoestratégicas comienzan a encauzarse, lo que conllevará un poco más de equilibrio. Por último, la flexibilidad regulatoria resultará esencial para sostener competitividad, inversión y empleo. En este contexto, creemos que Europa y Euskadi tienen la capacidad de preservar liderazgo en automoción con un enfoque basado en realismo, competitividad y empleo industrial.
El sector se ha movido entre la actividad y una sólida resiliencia operativa. En los mercados internacionales hemos vivido un escenario desigual, tensiones geopolíticas y desvíos de rutas. Aun así, la comunidad logística portuaria de Bilbao ha mantenido su actividad al servicio de la internacionalización del tejido productivo de su entorno, con crecimientos en proyectos industriales, carga general y logística de energías renovables. Un dinamismo que se apoya en un plan de inversiones destinadas a infraestructuras, sostenibilidad y digitalización, tanto desde la esfera pública como de la privada, muestra esta última de la apuesta estratégica de las empresas por el puerto de Bilbao.
"El puerto ha reforzado su papel de enclave multimodal con más conectividad." Natividad Rodríguez, directora de Uniport Bilbao.
En términos generales, los tráficos muestran una evolución en lógica sintonía con el comercio internacional al que sirve el sector, donde la palabra “incertidumbre” parece haberse instalado por tiempo indefinido, y donde la valoración individual de cada uno de los eslabones que conforman la cadena logística multimodal depende pre del nicho concreto en que concentra su actividad: desde los graneles líquidos que se resienten de la parada técnica del principal operador, pasando por el contenedor, que sigue sin recuperarse, hasta la carga convencional o los graneles sólidos, con ligero crecimiento. El puerto, en su conjunto, ha reforzado aún más su papel de enclave multimodal, gracias a mejoras en su conectividad marítima, con refuerzos en los servicios del corredor atlántico y, muy especialmente, con las estrenadas conexiones directas con Caribe, Centro América, costa oeste de Sudamérica, o la costa este de América del Norte. Y siguiendo con la conectividad, en este caso ferroviaria, se ha producido el anuncio del arranque de la, largamente demandada por el sector, Variante Sur Ferroviaria, clave para nuestra competitividad y para avanzar en sostenibilidad. De cara a este año, es complicado realizar cualquier vaticinio con la actual situación de volatilidad general. Como aliados logísticos, nuestro horizonte para 2026 está intrínsecamente ligado a la actividad y necesidades de los importadores y exportadores.

En el ámbito puramente marítimo, se está a la espera del retorno al tránsito de los buques comerciales por el Canal de Suez, lo que acortará tiempos de tránsito y costes, con el impacto correspondiente en la capacidad de buques en operación. Por otra parte, el ETS marítimo desplegará en 2026 su plena efectividad, con la entrega del 100% de las emisiones afectadas por el comercio de derechos de emisión; y donde los primeros resultados del Observatorio EU-ETS revelan ya un inusual, pero no por ello inesperado, aumento de la actividad en puertos cercanos a la UE (Reino Unido y Mediterráneo). Por lo que respecta a los mercados, de nuevo parece sobrevolar la incertidumbre y, en cualquier caso, se mantiene la prudencia. Los últimos informes publicados por la UNCTAD o la OMC proyectan una cierta desaceleración para 2026, con las principales economías también perdiendo fuerza.
A esto se añade las expectativas en torno al Acuerdo UE-Mercosur, recientemente desbloqueado, llamado a crear la mayor zona de libre comercio del mundo, en un momento clave para Europa. Y es en este contexto donde el sector de la logística multimodal en torno al puerto de Bilbao ha de mirar para pensar en perspectivas de futuro. Dejando estos factores, sobre los que no puede actuar, a un lado y centrándonos en aquello que sí está en manos del sector, cabe hablar de perspectivas optimistas, con un compromiso cada vez más fuerte de las navieras por el puerto de Bilbao; reforzando así su conectividad y con una evidente apuesta de la Autoridad Portuaria por la transformación digital al servicio de la comunidad portuaria y del sector exterior del entorno, así como por la sostenibilidad.
Por último, se deberán dar pasos de cara a garantizar el relevo generacional en un sector estratégico como es la logística, transversal a la actividad productiva, con perspectivas de mantenimiento y crecimiento en el empleo. Seguiremos en la línea de la promoción y mejora competitiva a través de la innovación, además de enfocarnos en la formación, en la colaboración internacional y la relación con las instituciones, con la Autoridad Portuaria y con nuestros clientes.
Este 2025, año en el que hemos celebrado el 30 aniversario de Aclima, hemos seguido inmersos como sector en una evolución positiva que hemos ido encadenando en los últimos años. El sector medioambiental se ha seguido consolidando como palanca de competitividad no solo para los sectores industriales manufactureros, sino para la economía en general. En Euskadi esto se ha traducido en una mayor demanda hacia las soluciones ambientales vinculadas a la nueva economía del carbono, estrechamente relacionada con la descarbonización, la circularidad de las materias primas o los procesos de digitalización para el aumento de la eficiencia en los procesos. El propio Plan de Industria Euskadi 2030 plantea una movilización de más de 15.000 millones de euros públicoprivados y arranca con 23 proyectos transformadores que con el foco en “más industria, mejor industria, menos emisiones” sigue posicionando al sector ambiental como estratégico en la estrategia industrial de Euskadi. Durante el 2025, desde el sector hemos seguido evidenciando con señales objetivas que la transición ecológica está siendo compatible con el crecimiento económico. Simplemente como apunte, según el inventario de emisiones 2024, la CAV habría reducido en un 38% sus emisiones respecto a 2005 mientras que nuestro PIB habría crecido alrededor de un 30%. Siendo el ejemplo extrapolable a otros ámbitos como la economía circular, donde el desacoplamiento es también tangible habiendo reducido un 25% el consumo de materiales desde el año 2000.
"Simplificación normativa y financiación impulsarán proyectos reales." Olga Martín Directora de Aclima
En paralelo a todo lo anterior, aunque a nivel global coja fuerza la cada vez mayor incertidumbre política, la dinámica de fondo se mantiene alrededor de las políticas ambientales: las administraciones se siguen apoyando en marcos normativos sólidos que, además, están siendo acompañados con instrumentos financieros que ponen de manifiesto que el futuro será verde. Para 2026, la perspectiva como sector es de continuidad en el crecimiento, apoyado en dos factores, un revulsivo en cuanto a la regulación medioambiental, fundamentada principalmente en una simplificación que aterrizará el despliegue de proyectos reales y posibilistas. Y, además, una mayor financiación tanto pública como privada orientada a transformar la industria de nuestro territorio con principios ambientales en ámbitos como la gestión de los residuos o la adaptación al cambio climático. Por un lado, 2026 concentrará hitos normativos que van a seguir activando el movimiento de capital tanto privado como público hacia la inversión en materia ambiental. Un ejemplo claro ha sido la reforma del CBAM (Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono) o el recientemente aprobado paquete Ómnibus de simplificación que ponen encima de la mesa una dirección política clara: se mantiene la ambición climática, pero se maximiza su conjunción con la viabilidad competitiva del tejido industrial europeo.

Por otro lado, en el ámbito de la circularidad, se anticipa un mayor impulso normativo, la CE prepara una futura Ley de Economía Circular orientada a dinamizar la demanda de materiales secundarios y avanzar hacia un mercado único de residuos. En el plano financiero y en concreto en Euskadi, se prevé que instrumentos como los recogidos en el Plan Industrial o el plan de inversiones Euskadi Eraldatuz 2030 estén operativos a lo largo del próximo año, combinando inversión pública y captación de capital privado. Todo ello seguirá conviviendo con incertidumbres geopolíticas y un cada vez mayor debate alrededor del impulso a la transición ecológica. Pero incluso en ese contexto y en particular en el caso de Euskadi, se sigue vislumbrando una hoja de ruta firme y la adquisición de compromisos y movilización de recursos económicos, lo que refuerza la idea de que seguiremos siendo un vector estructural de inversión y competitividad.
El ejercicio 2025 ha estado condicionado por un contexto global complejo, marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de los mercados internacionales y la prudencia en las decisiones de inversión. No obstante, y a pesar de este entorno, la evolución de los sectores representados en el clúster de Habitat y Contract puede calificarse como globalmente positiva, mostrando una destacada capacidad de resiliencia y adaptación por parte de las empresas asociadas.
En el ámbito nacional, el comportamiento ha sido especialmente favorable. Se ha observado un crecimiento sostenido tanto en términos de facturación como en la captación de nuevos proyectos de equipamiento, impulsado por la reactivación de determinadas inversiones, la consolidación del canal de prescripción y la mayor valoración de propuestas de a1lto valor añadido vinculadas al diseño, la calidad y la sostenibilidad. Este dinamismo ha permitido reforzar la posición competitiva de las empresas del clúster en su mercado de proximidad.
"La evolución francesa seguirá siendo un factor clave a monitorizar." Leire Aldabaldetreku, directora de Habic.
En contraste, la evolución de los mercados internacionales ha sido desigual. Destaca de manera significativa el estancamiento del mercado francés, uno de los destinos estratégicos para las empresas del sector del hábitat. Durante 2025 se ha evidenciado una ralentización de la actividad, asociada a la contención de la demanda y a una mayor cautela en la inversión, lo que ha impactado en los volúmenes de proyectos. Las previsiones actuales apuntan a que esta situación podría prolongarse durante 2026, manteniendo niveles de actividad moderados o bajos. Este escenario refuerza la necesidad de continuar avanzando en estrategias de diversificación geográfica y de posicionamiento en nuevos mercados y segmentos.
Para 2026, las perspectivas para las empresas asociadas al clúster son prudentes pero moderadamente optimistas. Si bien persisten factores de incertidumbre a nivel internacional, especialmente vinculados a la evolución del mercado de Estados Unidos y a su posible impacto indirecto sobre otros mercados, se identifican señales positivas que permiten anticipar una continuidad de la actividad. En este sentido, resulta especialmente relevante el volumen de actividad detectado en fases tempranas de diseño y conceptualización de proyectos de equipamiento, tanto a nivel nacional como internacional. Este indicador actúa como un termómetro adelantado de la futura captación de proyectos y sugiere una cartera potencial de oportunidades para los próximos ejercicios, especialmente en aquellos mercados donde el clúster mantiene un posicionamiento consolidado.

No obstante, la evolución del mercado francés seguirá siendo un factor clave a monitorizar, dada la elevada penetración de las empresas del clúster en dicho país y su peso en la actividad internacional. Paralelamente, será fundamental continuar reforzando estrategias orientadas a la internacionalización, la innovación, la sostenibilidad y la diferenciación, así como el acceso a nuevos canales y mercados que permitan mitigar riesgos y consolidar el crecimiento.
En conjunto, 2026 se presenta como un ejercicio de transición y consolidación, en el que la capacidad de anticipación, cooperación y adaptación de las empresas del clúster será determinante para sostener su competitividad en un entorno todavía incierto.
Desde Basque Health Cluster valoramos 2025 como un año de avance sólido para el ecosistema de salud de Euskadi, en un contexto global complejo y exigente. Las empresas del clúster han demostrado, una vez más, una gran capacidad de adaptación y una clara apuesta por la innovación como palanca de competitividad y crecimiento. A lo largo del ejercicio hemos visto cómo los ámbitos de biociencias, tecnologías médicas, terapias avanzadas y salud digital han seguido evolucionando de forma positiva, con proyectos cada vez más maduros y orientados a aportar valor real al sistema sanitario y a los pacientes.
"El sector de la salud seguirá creciendo apoyado en la fortaleza de su ecosistema." Idoia Muñoz Dir. Basque Health Cluster
Destacaría especialmente el refuerzo de la colaboración con el sistema vasco de salud, los centros tecnológicos y de investigación, consolidando un modelo de innovación colaborativa muy propio de Euskadi. En 2025, desde el clúster hemos impulsado de manera decidida estrategias orientadas a fortalecer el desarrollo de soluciones “km 0”, fomentando la conexión entre la oferta tecnológica e industrial de nuestras empresas y las necesidades reales del entorno sanitario cercano. Esta aproximación no solo mejora la eficiencia y el impacto de la innovación, sino que también refuerza la autonomía estratégica del territorio y la generación de valor local. Paralelamente, ha sido un año clave en el refuerzo del posicionamiento internacional de Basque Health Cluster. Hemos trabajado para dar mayor visibilidad al ecosistema vasco en foros, ferias y redes internacionales, apoyando a las empresas en su acceso a mercados exteriores y en la generación de alianzas estratégicas. Todo ello en un entorno regulatorio y de mercado cada vez más complejo, que exige capacidades tecnológicas, solidez empresarial y una visión a largo plazo.

En conjunto, 2025 ha sido un año de crecimiento contenido pero de gran valor estratégico, en el que el sector ha reforzado sus bases para afrontar los retos futuros. De cara a 2026, afrontamos el ejercicio con un optimismo prudente. Creemos que el sector de la salud en Euskadi seguirá creciendo, apoyado en la fortaleza de su ecosistema, su capacidad de innovación y su estrecha conexión entre industria, ciencia y sistema sanitario. Esperamos una evolución especialmente relevante en áreas como la medicina personalizada, las terapias avanzadas, los dispositivos médicos de alto valor añadido y la salud digital, así como una mayor integración de soluciones basadas en datos y tecnologías emergentes. En este contexto, desde Basque Health Cluster seguiremos reforzando las estrategias de innovación colaborativa y de desarrollo de soluciones locales con proyección global.
La internacionalización seguirá siendo una prioridad en 2026, no solo como vía de crecimiento para las empresas, sino también como herramienta para posicionar a Euskadi como un referente europeo en salud. Al mismo tiempo, será fundamental avanzar en la simplificación de procesos regulatorios, el acceso a financiación y la atracción y retención de talento, aspectos clave para mantener la competitividad del sector. Desde Basque Health Cluster continuaremos trabajando como agente vertebrador del ecosistema, acompañando a las empresas en estos retos y fomentando un modelo de crecimiento sostenible, alineado con las prioridades europeas y con el compromiso de generar impacto económico y social en nuestro entorno.
El sector marítimo es intrínsecamente internacional y globalizado, algo que se refleja claramente en los altos porcentajes de exportación con los que cuenta la industria marítima vasca. De hecho, el 90% de los buques y más del 60% de los equipos y tecnologías construidos en Euskadi son adquiridos por clientes internacionales. A pesar de que 2025 ha estado marcado por una gran incertidumbre debido a la situación geopolítica y la inestabilidad arancelaria, la industria marítima vasca, siguiendo con la tendencia de los dos últimos años, ha vivido un ejercicio generalmente positivo.
"Esperamos una tendencia positiva impulsada por la demanda de buques." Sarai Blanc Directora del FMV
Cabe destacar que los armadores y navieros vascos, tanto en el sector pesquero como en el mercante y de servicios, reportan un año satisfactorio. Asimismo, la industria manufacturera y tecnológica marítima vasca se ha especializado en el desarrollo de estructuras pesadas, plataformas, buques y soluciones tecnológicas para nichos de alto valor añadido, como la pesca, la acuicultura, las energías marinas o el transporte marítimo.
Este sector se mantiene, un año más, traccionado por las regulaciones internacionales que exigen reducir las emisiones y alcanzar el net-zero para 2050. El desarrollo de nuevas tecnologías relacionadas con la transición verde y digital es constante, y el interés en reducir consumos, mejorar la eficiencia energética y operar de una manera más “inteligente” se ve reflejado en la cartera de pedidos de las empresas vascas. Esta transformación del sector marítimo tiene, sin duda, un efecto positivo no solo en empresas fabricantes de estructuras pesadas, astilleros y compañías especializadas en propulsiones alternativas, electrificación o tecnologías inteligentes, sino también en ingenierías, fabricantes de componentes y proveedores de servicios.

A falta de recabar los datos de 2025 y analizar en profundidad las perspectivas para 2026, esperamos que el sector mantenga la tendencia positiva. Esta continuará estando impulsada por la demanda de nuevos buques y la incorporación de nuevas tecnologías que contribuyan a tener flotas más automatizadas e inteligentes, menos contaminantes y más eficientes y seguras. Además de la propia tracción del mercado, esperamos que la nueva Estrategia Marítima Española 2025-2050 y el recién aprobado Plan de Acción Nacional para la Descarbonización del Transporte Marítimo, que cuenta con ayudas para que navieras renueven sus flotas y adopten tecnologías más limpias, tengan un impacto positivo en el sector. A su vez, examinamos con especial interés al impacto que pueda tener la futura Estrategia Industrial Marítima de la UE, que se aprobará en el primer trimestre de 2026. Esta tiene como objetivo afrontar algunos de los grandes retos del sector a nivel internacional, como la falta de reglas que protejan a la industria europea frente a prácticas de competencia desleal de países no pertenecientes a la UE, las dificultades de acceso a financiación o la necesidad de facilitar y acelerar la adopción de tecnologías limpias, entre otros.
En 2025, ya el primer trimestre comenzó mal en producción, 61.570 t, con una reducción de 16%. En el total del primer semestre, la bajada fue del 12,3%, hasta 121.606 t, respecto a 2024. La caída de la facturación fue de un 13,1% (1 punto por debajo de la producción). Los aumentos del precio de la energía y la subida del precio del acero en ese primer semestre, aunque ligeros, por contrato han tenido que ser absorbidos por las forjas. La situación geopolítica no ha mejorado. Los conflictos armados debidos a la guerra entre Ucrania y Rusia, la guerra de Israel contra Hamás y otros conflictos latentes, han creado una situación geopolítica muy preocupante. Los precios de la energía, en el mejor de los casos, parece que permanecerán estables, aunque en estos niveles altos. Las materias primas se han mantenido bastante estables en 2025 y parece que van a seguir así.
"Las perspectivas de la forja para este ejercicio son una incógnita." Luis F. Ruiz-Minguela Director de Sife
La producción global en 2025 para el conjunto del sector de forja se prevé que termine en alrededor de 223.000 toneladas, con una bajada del 7%, una cifra que ya se superó en 2021, en pandemia, y muy lejos de las 370.000 toneladas de 2017 y 2018. Se sigue por debajo de la cifra de 300.000 toneladas que ya se había alcanzado en 2023. El valor de la producción de forja de 2025 será alrededor de 660 millones de euros, que se aleja mucho de los 1.000 millones de euros (962 millones en 2023), aunque baja menos que la producción. El nivel de los precios de la energía, de los materiales, de los suministros y de todo, en general, se ha podido transferir en una gran parte al cliente final. Ahora que estos no son tan altos los clientes demandan bajadas de precios. La lenta recuperación está en parón y se ha vuelto más incierta todavía. Esto se da, fuertemente, en el sector de automoción.
Otros sectores cliente, como las energías, el ferrocarril, la maquinaria en general, el agrícola, o la construcción, mantienen un buen ritmo de crecimiento, aunque su representación no supera el 25% del total de la forja y, si se juntan los camiones con los vehículos normales, se queda por debajo del 15%. Todos los programas para nuevos vehículos automóviles están parados. Volkswagen, quizás la marca más perjudicada, ha parado plantas en Alemania, una de ellas la que solo fabricaba vehículos eléctricos (familia ID.#), amenaza con cierre de plantas y con despedir a más de 10.000 trabajadores. Los otros grandes fabricantes alemanes han ralentizado sus programas de vehículos eléctricos y están retomando programas para vehículos de combustión. El problema es que no se generan carteras de pedidos suficientes para las capacidades de producción de las forjas, que están usándose al 55%, cuando antes de la pandemia estaban por encima del 80%. Si el año 2025 comenzó con incertidumbre, lo de 2026 no se sabe todavía cómo llamarlo.

Las perspectivas de la forja para este ejercicio son una incógnita, lo mismo que lo son en otros sectores industriales. Respecto a los sectores cliente, sobre todo en el sector de automoción, que representa casi el 85% del mercado, esta situación es drástica. No se ve una salida a corto plazo de la situación. Hacer un plan de gestión empresarial en una forja resulta ahora un ejercicio de adivinación. Los volúmenes de los clientes son inexactos, cuando no increíbles. Los desafíos de la forja están (estaban) ligados a la movilidad eléctrica y a la introducción de materiales más ligeros, sea para el sector de automoción o no, distintos del acero. Sin dejar de lado la participación en el proceso de descarbonización. Los vehículos eléctricos europeos no despegan y los vehículos eléctricos chinos están entrando en Europa, a pesar del incremento de los aranceles. Los fabricantes europeos tienen también plantas en China, donde, en muchos casos, montan sus vehículos eléctricos, que luego traen a Europa. ¿También se les aplicarán aranceles?
Se puede pensar que la fabricación de piezas de forja no tiene un impacto remarcable en la generación de CO2. Sin embargo, la huella de carbono viene dada por toda la contribución de las etapas anteriores (extracción de mineral de hierro, fabricación de acero desde él, transformación de acero en productos, reciclaje de la chatarra, fabricación de acero a partir de chatarra, laminación y transporte...), de las de forja en sí mismas (calentamiento, forjado en prensa o martillo, enfriamiento, transporte...) y de las etapas posteriores (tratamientos térmicos, embalaje, transporte...). Los fabricantes de automóviles habían empezado a exigir a sus proveedores que, junto con sus productos, proporcionen certificados de la huella de carbono. Y la forja había comenzado a prepararse. Sin embargo, algunos fabricantes de automóviles están volviendo a llevar pedidos a China por precio, parece que dejando de lado la huella de carbono y lo de la descarbonización. Los últimos anuncios de Bruselas van a dar una oportunidad a que los motores de combustión interna vayan más allá de 2035, ya que la reducción de las emisiones de CO2 pasa del 100% al 90%.
Si bien hay que considerar que los diferentes eslabones de la cadena (producción, transformación, distribución y Horeca) tienen sus particularidades, la evolución en su conjunto se puede considerar que ha sido positiva en 2025. Una vez superadas las tensiones inflacionarias de ejercicios anteriores, los retos que han tenido las empresas se han centrado más en la mejora de la competitividad y el valor, apostando por la eficiencia y la innovación. El consumo ha mostrado dinamismo, creciendo en torno a un 4%, aunque el retail ha tenido que gestionar el reto de mantener los márgenes ajustando surtidos y promociones.
"Este año habrá crecimiento en volumen y en valor, pero más moderado." Jon Ander Egaña, director Basque Food Cluster.
Por otra parte, el absentismo, la falta de relevo generacional y la necesidad de atracción del talento, junto con la presión normativa, se perfilan como puntos a tener en cuenta para no perder competitividad. En 2026, seguiremos inmersos en un entorno marcado por la incertidumbre, aunque la alimentación es una actividad menos expuesta a los ciclos económicos y más vinculada a factores como la evolución demográfica. En este sentido, el crecimiento de la población y del turismo seguirán impulsando la demanda.

A ello se suman tendencias como el aumento del consumo de productos saludables; la consolidación de la conveniencia y de los platos preparados, que están generando un trasvase progresivo del consumo desde el canal Horeca hacia el retail; o el crecimiento de la marca de distribución, que continuará ganando peso. Las previsiones apuntan a un crecimiento tanto en volumen como en valor, aunque previsiblemente será más moderado que en 2025.
En este escenario, la puesta en marcha del Plan Estratégico de Gastronomía y Alimentación de Euskadi 2030 (PEGA 2030) será un elemento clave para acompañar a las empresas en retos como la innovación, la sostenibilidad, la digitalización y la atracción de talento, reforzando la competitividad del sector a medio y largo plazo.
El sector de fundición es clave en aquellos países que apuestan por la industria como motor de crecimiento económico, con dos centenares de empresas que dan empleo a 72.000 trabajadores, aproximadamente un 40% de estas cifras en el País Vasco, generando y aportando riqueza y bienestar social. Como previsión final de cierre del ejercicio, estimamos que la producción total, en toneladas fundidas, para el conjunto total de fundiciones del clúster habrá disminuido un 3,11% en 2025 vs 2024, con caídas diferentes en los distintos subsectores: descensos de 2,31% en el subsector de hierro, del 3,39% en fundición de acero y del 10,13% en fundición no férrea.
"Hay incertidumbre por el coste de las materias primas y la evolución de la energía." Marcial Alzaga Secretario general de Feaf
Las fundiciones del clúster contaban a final de 2025 con un nivel medio de ocupación del 79% y una media de 83 días de cartera de pedidos. El empleo en el ejercicio 2025 habrá caído en un 1,6% y la previsión es de seguir cayendo durante el primer semestre de 2026. En lo que respecta a sectores clientes, las fundiciones férreas dedicadas a automoción han tenido una pequeña caída en términos de producción (1%), mientras que en las fundiciones no férreas las caídas en automoción han sido mucho mayores (11%).
Por su parte, las fundiciones de hierro de moldeo manual, dedicadas a sectores como Eólico, Troquel y Máquina Herramienta, han tenido caídas en producción en su conjunto del orden del 6%, mientras que el moldeo mecánico ha sufrido una bajada en toneladas del orden del 4%. Para las fundiciones de acero, que en los últimos ejercicios se habían comportado bien, las cifras globales de producción han disminuido un 3% durante 2025. El sector ferrocarril, que se había comportado fuerte en los últimos ejercicios, ha notado descensos durante el año y únicamente el sector naval se mantiene en una posición de fortaleza a final de año.
En cuanto a la situación de las empresas del sector, durante 2025 se ha producido el cierre de dos fundiciones vascas, mientras que cerca del 20% de las empresas manifiestan encontrarse en una situación grave (16%) o muy grave (3%). Cara al ejercicio 2026, existe mucha incertidumbre en el clúster de fundición y forja por algunos temas importantes como son la situación geopolítica mundial, la garantía de suministro y el coste de materias primas, la evolución de los costes energéticos, así como la desaceleración o retroceso en muchos países de nuestro entorno.

Preocupan, asimismo, las tremendas cifras de absentismo en la sociedad en general y en la industria en particular. El principal reto que tenemos en la actualidad en el Clúster de Fundición y Forja es una falta de competitividad para tratar de tú a tú a la industria fundidora y forjadora de algunas partes del mundo. Tenemos incapacidad para controlar los altos costes que se han convertido en estructurales y paralelamente nos encontramos con la llegada a Europa de diferentes productos desde Asia con los que no podemos competir. Será del todo necesario que a nivel europeo nos protejamos de otros países competidores que no cuenten con la misma legislación. Desde el Clúster, seguiremos trabajando para dignificar y fortalecer la labor de la fundición, sector base de la industria y clave en otros sectores industriales de gran relevancia en economías avanzadas.
En 2025, los sectores que integran el Clúster de Movilidad y Logística muestran una situación sólida y alineada con las principales tendencias europeas. El año se consolida como un ejercicio en el que el sector vinculado a la movilidad de personas, la logística de mercancías y la industria de soluciones, tecnologías y sistemas especializados refuerza su posición estratégica para el desarrollo socioeconómico: las políticas públicas y las demandas del mercado continúan situándolo en el centro de la transición hacia modelos de movilidad más sostenibles, eficientes y resilientes. En este contexto, han adquirido especial relevancia ámbitos como la gestión de la distribución urbana de mercancías, el despliegue de las zonas de bajas emisiones o la implantación de los planes de movilidad al trabajo, que han pasado de un enfoque principalmente normativo a convertirse en palancas de transformación organizativa, competitividad, bienestar y compromiso ambiental.
Como consecuencia, el desarrollo tecnológico continúa siendo un vector clave de transformación. La digitalización avanzada, la conectividad y la aplicación práctica de la inteligencia artificial están permitiendo evolucionar desde entornos piloto hacia ecosistemas más maduros, con espacios de datos, infraestructuras compartidas y zonas de pruebas reales cada vez más integradas en la actividad empresarial. No obstante, persisten desafíos importantes. El contexto internacional sigue marcado por un elevado grado de incertidumbre que continúa afectando a la industria y a las cadenas de suministro y rutas logísticas globales que, a pesar de ello, mantienen un desempeño resiliente. A ello se suma la escasez de talento, tanto técnico como especializado.
"El desarrollo tecnológico sigue siendo un vector clave de transformación." Fernando Zubillaga Director MLC ITS Euskadi
Como clúster, 2025 es el primer año de despliegue del plan estratégico 2025–2029, orientado a impulsar la transición digital, la sostenibilidad y la competitividad sectorial. Estos vectores guían nuestras actuaciones para acompañar a las empresas asociadas, fortalecer el posicionamiento del sector y contribuir al desarrollo del territorio, al bienestar social y a un crecimiento económico sostenible. De cara a 2026, las perspectivas para el sector de la movilidad y la logística son optimistas: esperamos el despliegue de las transformaciones iniciadas y una mayor orientación a resultados tangibles. Se prevé que el sector avance desde una fase de consolidación hacia otra de escalado y maduración. Uno de los vectores clave será el creciente interés por los espacios de datos sectoriales y los centros y entornos de pruebas reales.
En 2026, esperamos que estos instrumentos evolucionen desde iniciativas piloto hacia infraestructuras estratégicas compartidas, facilitando un nuevo estadio de digitalización que siente las bases para mejorar la eficiencia operativa, habilitar nuevos modelos de negocio, ofrecer servicios de mayor valor añadido y reforzar la interoperabilidad entre los diferentes agentes de la cadena de valor. En paralelo, la Ley de Movilidad Sostenible estatal, su desarrollo y el Plan de Movilidad Sostenible de Euskadi generan un marco estable que favorece la planificación y la activación de oportunidades para la industria y los proveedores de soluciones.

Asimismo, 2026 continuará en la senda hacia la transición energética, impulsando la electrificación, el uso de energías alternativas y el desarrollo de infraestructuras asociadas, tanto en el transporte de personas como en el de mercancías. Este proceso seguirá generando oportunidades industriales, pero también presenta retos como el contexto internacional; la captación, formación y retención de talento; y el esfuerzo de adecuación a los avances tecnológicos y las necesidades medioambientales. En este sentido, el apoyo institucional y la cooperación continuarán siendo elementos clave para abordar estos desafíos de forma conjunta. Como clúster, en 2026 profundizaremos en el despliegue de nuestro plan estratégico, reforzando el papel de la cooperación, la innovación y la transferencia tecnológica como palancas de mejora. Y como proyecto líder, esperamos consolidar un espacio de datos de movilidad de Euskadi en el que reunir a todos los agentes que operan nuestro ámbito.
El sector siderúrgico ha cerrado un ejercicio caracterizado por una evolución desigual y un entorno especialmente exigente. A los retos estructurales tradicionales (como los elevados costes energéticos, la sobrecapacidad productiva a nivel global y la creciente competencia de aceros de bajo coste, principalmente de origen asiático), se ha sumado un proceso de transformación profunda que está afectando de manera directa a la competitividad del sector. Uno de los factores determinantes del año ha sido la política arancelaria de Estados Unidos, que ha alterado significativamente los flujos internacionales del comercio del acero.
"La efectividad de las medidas de protección de la CE condicionará la evolución de 2026." Asier San Millán Director Siderex
El refuerzo del proteccionismo estadounidense, especialmente bajo la administración Trump, ha intensificado las tensiones comerciales con China y ha provocado el desvío de productos excluidos del mercado norteamericano hacia otros destinos, entre ellos Europa. Esta situación ha generado riesgos adicionales para el equilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado siderúrgico europeo. Paralelamente, la descarbonización y la reducción de emisiones se han consolidado como prioridades estratégicas en las agendas empresariales. El acero desempeña un papel esencial en sectores clave para alcanzar la neutralidad climática, como las infraestructuras, la construcción, la movilidad y las energías renovables, lo que refuerza su relevancia económica y estratégica.
Dentro de la cadena de valor, los productores y transformadores de acero han sido los más afectados por la debilidad de la demanda, lo que dificulta la planificación y la elaboración de previsiones fiables. En contraste, el subsector de ingenierías y fabricantes de bienes de equipo ha mostrado un comportamiento más sólido, especialmente en aquellos proyectos vinculados a la transición energética, la descarbonización industrial y la producción verde. De cara al ejercicio 2026, el entorno global se presenta marcado por una elevada incertidumbre y la ausencia de indicadores claros que permitan anticipar con precisión la evolución del mercado. El desempeño del sector dependerá en gran medida del comportamiento de sus principales sectores clientes (automoción, construcción, energía y maquinaria industrial) y de su capacidad para mantener un nivel adecuado de actividad.

Asimismo, la evolución del ejercicio estará condicionada por la efectividad de las nuevas medidas de protección que la Comisión Europea pretende implementar frente a países que operan bajo marcos regulatorios menos exigentes. Estas iniciativas, orientadas a combatir la sobrecapacidad mundial y garantizar una competencia más equilibrada, podrían contribuir a una evolución más favorable del sector. Finalmente, se prevé la continuidad de inversiones relevantes en generación de energía limpia, como la aplicación del hidrógeno en la industria, así como en la producción de acero verde. Este contexto abre una oportunidad estratégica especialmente significativa para las ingenierías y los fabricantes de bienes de equipo, que se posicionan como actores clave en el proceso de transformación del sector siderúrgico.
La evolución de la industria de la construcción en Euskadi en 2025 está siendo positiva. Según los datos más recientes de Eustat, la actividad del sector creció un 7,6% interanual en el segundo trimestre, con un comportamiento especialmente dinámico de la edificación, que avanza a tasas superiores al 10%, y con un aumento del 3,3% interanual en el empleo, situando al sector en niveles elevados de ocupación. Este crecimiento no es puntual ni concentrado en un único ámbito. Se observa de forma relativamente homogénea en los tres territorios históricos y se apoya, sobre todo, en dos vectores claros: la rehabilitación, que sigue teniendo un peso muy relevante en Euskadi, y el impulso de las políticas públicas de vivienda, que están activando actividad tanto en obra nueva como en el parque existente y a lo largo de toda la cadena de valor.
"Las perspectivas para este año son de estabilidad y crecimiento moderado." Marta Epelde Directora general de Build:Inn
Desde una perspectiva sectorial, 2025 nos confirma que la construcción vuelve a ser una industria clave de la economía vasca, aunque en un contexto mucho más exigente. El principal reto está en la ejecución: absorber una elevada carga de trabajo sin perder eficiencia ni calidad. Para responder a este desafío, el sector está innovando sobre todo en cómo se construye y se organiza el proceso productivo, con más industrialización, digitalización aplicada y colaboración temprana entre agentes. Todo ello se ve reforzado por una Administración que está utilizando la contratación pública y las políticas de vivienda para elevar el nivel técnico y productivo del sector.
De cara a 2026, las perspectivas para la industria de la construcción en Euskadi son de estabilidad y crecimiento moderado, con un comportamiento previsto algo mejor que el del conjunto de la industria. Las estimaciones sitúan la evolución del sector en torno al 2%, apoyada en una cartera de proyectos sólida y en un refuerzo relevante de la inversión pública en vivienda, rehabilitación e infraestructuras. La cuestión clave está en cómo se gestiona ese nivel de actividad. Con márgenes ajustados y equipos muy exigidos, la capacidad de planificar, coordinar y llevar los proyectos a término con calidad va a ser el principal factor diferencial. En este momento del ciclo, la innovación permite al sector crecer con más productividad y previsibilidad, sin depender solo de ampliar capacidad productiva tradicional.

La presión social en materia de vivienda seguirá marcando la agenda en 2026. Aumentar la oferta es necesario, pero hacerlo con plazos y costes realistas exige mejorar de forma tangible la productividad. En este contexto, los ajustes normativos orientados a agilizar el desarrollo de suelo y vivienda pueden ayudar a activar proyectos, siempre que vayan acompañados de una capacidad real del sector para ejecutarlos. Si se avanza en esta línea, 2026 puede marcar un punto de inflexión hacia un modelo de construcción más eficiente y sostenible en Euskadi, en el que la industrialización y la mejora de procesos permitan absorber una alta carga de trabajo y responder con mayor solvencia a la demanda social de vivienda.
Desde la perspectiva de Mafex, 2025 ha sido un año de actividad sostenida y consolidación industrial para el conjunto del sector ferroviario, en el que Euskadi desempeña un papel relevante dentro de una cadena de valor que abarca todo el territorio nacional. Las empresas asociadas, tanto grandes grupos como pymes altamente especializadas, han demostrado capacidades de ingeniería, fabricación y sistemas que permiten competir en proyectos complejos en España y en mercados internacionales. La inversión en modernización de redes, digitalización y servicios ha contribuido a mantener carga de trabajo y empleo cualificado, reforzando la posición de la industria ferroviade ella, la aportación tecnológica e industrial de Euskadi a esta cadena de valor. Al mismo tiempo, 2025 ha puesto de manifiesto con mayor claridad algunos retos estructurales. En particular, la intensificación de la competencia internacional en condiciones desiguales, con la entrada en Europa de actores que no operan bajo los mismos estándares regulatorios, sociales o ambientales que la industria europea.
"Las perspectivas industriales son positivas, con continuidad del impulso inversor." Pedro Fortea, director gral. de Mafex
Este contexto ha reforzado el debate sobre la contratación pública y su papel como herramienta de política industrial, más allá de un enfoque centrado exclusivamente en precio. Conviene recordar que la industria ferroviaria española representa en torno al 8% del Producto Interior Bruto industrial y genera más de 30.000 empleos directos, magnitudes que ayudan a dimensionar la relevancia económica e industrial del sector y su impacto en territorios como Euskadi. 2026 será un año determinante para la industria ferroviaria, no solo por el volumen de actividad previsto, sino por la definición del marco industrial y competitivo europeo en el que deberá operar el sector en los próximos años. El ferrocarril se consolida como un activo estratégico en un contexto en el que la seguridad económica, la autonomía industrial y la resiliencia de las cadenas de valor han pasado a ocupar un lugar central en la agenda europea. Las perspectivas industriales son positivas, con continuidad del impulso inversor y una clara priorización a nivel europeo de ámbitos que encajan plenamente con las capacidades de la industria ferroviaria vasca: alta velocidad, red TEN-T, interoperabilidad y digitalización, con un despliegue acelerado del ERTMS, así como nuevas prioridades como la movilidad militar y el uso dual de las infraestructuras.

A este contexto se suma una dinámica global marcada por grandes programas de inversión ferroviaria en América, Oriente Medio y Asia, que seguirá generando oportunidades, al tiempo que intensifica la competencia internacional. En paralelo, el debate sobre el próximo marco presupuestario europeo y la revisión de la contratación pública serán clave para garantizar condiciones de competencia equilibradas y evitar la erosión de la base industrial europea. Para Mafex, el reto en 2026 será consolidar crecimiento y posicionamiento internacional en un entorno que permita sostener inversión, empleo cualificado y liderazgo tecnológico a largo plazo.

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