La Asociación Vasca de Robótica y Automatización encara una nueva etapa con el objetivo de extender la automatización al conjunto del tejido empresarial y fortalecer las conexiones del ecosistema industrial
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La robótica y la automatización industrial han dejado de ser una opción tecnológica para convertirse en un factor competitivo de primer orden. La presión asiática, la irrupción de la inteligencia artificial, la escasez de mano de obra cualificada y la necesidad de producir de forma más flexible y sostenible están transformando las cadenas de producción. Un escenario en el que Euskadi aspira a jugar un papel propio. Con un sólido tejido industrial, centros tecnológicos, agentes formativos y organizaciones de referencia, Robotekin vio la luz en 2023 como la Asociación Vasca de Robótica y Automatización, impulsada por la Diputación Foral de Álava y el Gobierno Vasco/ SPRI, con el respaldo inicial de 30 entidades públicas y privadas vinculadas al sector.
“La motivación fue clara: articular un espacio común que permitiera conectar capacidades, sumar conocimiento y reforzar el posicionamiento de Euskadi en un ámbito tecnológico clave para la competitividad industrial”, explica su nueva directora general, Leire Balzategui.
Apenas tres años después de su puesta en marcha, Robotekin reúne a cerca de 60 entidades entre empresas industriales, integradores, centros tecnológicos, universidades y distintos agentes del ecosistema. Una diversidad que, en palabras de Balzategui, constituye precisamente uno de los grandes activos del proyecto. “Permite abordar la robótica y la automatización desde toda la cadena de valor: desde el conocimiento y el desarrollo tecnológico hasta su aplicación real en la industria”.
"Ahora el reto es traducir todo el potencial existente en actividad útil". Leire Balzategui., directora de Robotekin

Tras una primera etapa centrada en la consolidación y dinamización del ecosistema, la asociación afronta ahora el reto de transformar el potencial existente en actividad útil, conexiones de valor, proyectos compartidos y mejoras reales de competitividad para sus socios. “Uno de los principales desafíos es acelerar la adopción de estas tecnologías, especialmente entre las pymes”, avanza la directora de Robotekin. Y es que, como subraya, “la robótica ya no se limita a incorporar un robot a una línea de producción. Hoy hablamos de automatización avanzada, robótica colaborativa, visión artificial, inteligencia artificial aplicada, movilidad autónoma, interoperabilidad, datos, ciberseguridad y nuevas formas de organizar los procesos industriales. Euskadi dispone de muchas capacidades, pero el mercado exige cada vez más velocidad, especialización y colaboración”.
Robotekin encara esta nueva etapa con un plan estratégico 2025-2027 como hoja de ruta, orientado a traducir el marco estratégico definido en acciones concretas y útiles para sus socios. “Se trata de avanzar con una agenda realista, dinámica y conectada con las necesidades del ecosistema”. La estrategia se articula en torno a tres grandes prioridades. La primera pasa por reforzar la conexión entre los socios para identificar capacidades complementarias y generar nuevas oportunidades de colaboración, mientras que la segunda busca impulsar proyectos conjuntos, consorcios tecnológicos y una presencia coordinada en ferias, misiones internacionales e iniciativas de innovación.ç
"Lo importante es que Robotory sea un espacio vivo"
El tercer eje apunta directamente al talento y a hacer el ámbito de la robótica un entorno atractivo para jóvenes, perfiles técnicos y profesionales cualificados. Espacio polivalente En el camino por recorrer durante los próximos años jugará un papel destacado Robotory, un espacio polivalente y de uso colaborativo concebido para acoger actividades de formación, jornadas técnicas, demostraciones, ensayos, encuentros entre socios y, de forma progresiva, proyectos de innovación compartidos.
Balzategui explica que la intención es convertirlo en “una herramienta útil al servicio del ecosistema”, cuyos usos se consoliden a partir de la actividad real y de las necesidades de los socios. “También puede contribuir a acercar la tecnología a la realidad industrial. Muchas veces, para que una empresa dé el paso hacia la robótica o la automatización, necesita ver soluciones, contrastar aplicaciones, entender casos de uso y hablar con quienes ya han recorrido ese camino”. Robotory ha comenzado ya a albergar actividad con la celebración de jornadas sobre robótica aplicada a la construcción y programas formativos en inteligencia artificial física aplicada a la robótica. Además, varios socios han mostrado interés en explorar posibles usos del espacio para proyectos de innovación, demostración o colaboración. No obstante, “en esta fase queremos avanzar con prudencia y sentido práctico: entender bien qué necesidades existen y activar aquellos usos que realmente puedan aportar valor”, avanza Balzategui.
El horizonte de Robotekin pasa también por acompañar algunos de los grandes proyectos llamados a redefinir el ecosistema vasco de automatización avanzada, como Roboost, la iniciativa tractora liderada por Danobat para desarrollar una nueva generación de robots industriales de altas prestaciones. Para Balzategui, el alcance de Roboost trasciende el propio desarrollo tecnológico. “No hablamos solo de una empresa desarrollando tecnología, sino de la posibilidad de activar capacidades industriales, tecnológicas y de conocimiento alrededor de una nueva cadena de valor vinculada a la robótica avanzada”, afirma. A su juicio, “Roboost lanza un mensaje muy potente: Euskadi no solo quiere incorporar robótica, también quiere desarrollar tecnología propia”.
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