La compañía guipuzcoana invertirá 10 millones de euros hasta 2028 para triplicar la capacidad productiva de su planta de Itziar, a la vez que avanza en el desarrollo de producto propio
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Egile vuela alto. La empresa de mecánica de alta precisión encara una fase de expansión apoyada en un plan de inversiones industriales y desarrollo tecnológico que le permitirá triplicar su capacidad productiva en su planta de Itziar en los próximos tres años, apuntalando su progresión en los sectores aeronáutico y de defensa con el desarrollo de producto propio como vector de crecimiento. Según ha avanzado su director general, Gustavo Lascurain, el plan estratégico trazado a 2028 prevé desembolsar 10 millones de euros para garantizar margen suficiente para sostener su actividad ascendente durante el próximo lustro.
La evolución del negocio respalda este movimiento. Egile ha pasado de facturar 21 millones de euros en 2022 a cerrar 2025 con unos ingresos de 35 millones y un EBITDA de 8,2 millones. Y la previsión para 2026 apunta a una cifra de negocio de 40 millones, con vistas a situarse en los 65 millones en 2031. Este crecimiento se apoya en una base de clientes consolidada, en la que figuran empresas tractoras como Safran, ITP Aero, Sener o Airbus, así como en la incorporación de nuevos clientes en los sectores aeronáutico y de defensa. “Partimos de una base sólida, pero estamos abriendo nuevas relaciones y mercados fuera de nuestro ámbito tradicional, más allá de Europa”, avanza Lascurain.
Habilitará 3.000 m2 adicionales con nuevos equipos
El crecimiento industrial se materializará a lo largo del año con la ampliación de su planta de Itziar, donde van a habilitar 3.000 m² adicionales, que se sumarán a los 2.000 m² en servicio dentro de un complejo de 7.500 m². En este nuevo espacio se instalará, de forma progresiva, diversa maquinaria de arranque de viruta, como centros de mecanizado de cinco ejes, equipos de torneado-fresado y sistemas de metrología avanzada, reforzando la flexibilidad operativa y la robustez de los procesos.
La planta de Mendaro, al cien por ciento de su capacidad, proseguirá dedicada a la fabricación de componentes para transmisiones aeronáuticas, turbinas y sus negocios más tradicionales de extrema precisión para ciencia y envase metálico. Este despliegue industrial le reportará a Egile mayores dosis de eficiencia operativa. Como señala su director, la compañía ha logrado avances significativos desde 2022, con una mejora de un 70% en los tres últimos años. En la actualidad cuenta con 271 trabajadores y prevé situarse en torno a los 320 en 2031, en línea con un modelo de crecimiento apoyado en productividad y optimización de procesos.
Sobre esta base industrial, Egile avanza hacia un modelo en el que el desarrollo de producto propio gana peso dentro de su estrategia. El plan 2026-2028 refuerza esta orientación, incorporando capacidades de ingeniería y desarrollo de sistemas que complementan su posicionamiento tradicional como fabricante de componentes críticos. “Nuestra base sigue siendo la fabricación de componentes, muy vinculados con la transmisión, motores y sistemas aeronáuticos, pero desde hace más de dos años estamos dando pasos claros hacia el desarrollo de producto propio y sistemas completos”, señala Lascurain.
La compañía estructura su desarrollo de producto en torno a dos líneas principales: actuadores electromecánicos y bombas hidráulicas de fuel y aceite, ámbito en el que se enmarca su participación en el proyecto transformador liderado por ITP Aero para el desarrollo de nuevas arquitecturas de motor aeronáutico para la aviación sostenible. Ambas líneas de producto responden a la evolución del sector aeronáutico, marcada por la transición hacia sistemas más eléctricos y eficientes. “La tendencia del sector es clara hacia sistemas más sostenibles y ahí estamos construyendo capacidades”, añade.
La ampliación del radio de tecnología de Egile también contempla la opción de afrontar operaciones inorgánicas en un futuro. El objetivo sería incorporar procesos complementarios para evitar largos periodos de capacitación y desarrollo de tecnologías, si bien no prevén operaciones en el corto plazo, ya que se ejecutarán en función de las necesidades que marque el mercado.
Con la I+D como seña de identidad, la hoja de ruta tecnológica de Egile se articula en los proyectos de I+D en los que trabaja, alineados con sus líneas de negocio. Iniciativas como los proyectos Hazitek Emma, Totem, Moma y Eragin actúan como palancas de conocimiento en ámbitos como la electrificación, la mecánica de fluidos o el diseño avanzado de sistemas. “Todos los proyectos están alineados con nuestra hoja de ruta tecnológica y con lo que queremos ser en el medio plazo”, subraya Lascurain.
Defensa es un ámbito de aplicación relevante
La compañía avanza en proyectos orientados a mejorar el rendimiento y la eficiencia de sus sistemas. El proyecto Eragin se centra en actuadores de alto rendimiento; Moma en la optimización de bombas hidráulicas mediante simulación avanzada; y Totem en el desarrollo de motores eléctricos y electrónica de control, en línea con la electrificación progresiva de la aeronáutica. El sector defensa, cuyo peso en la actividad de Egile ha pasado de un 6% a un 16% en los últimos tres años, se configura como un ámbito de aplicación relevante para estos desarrollos, facilitando la introducción de nuevas soluciones en el corto y medio plazo. Entre los proyectos destacados figura el desarrollo de un actuador electromecánico para el posicionamiento del radar del Eurofighter, realizado en colaboración con Indra, que refuerza su posicionamiento en programas estratégicos.
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