La fabricación aditiva metálica, los materiales de nueva generación y la colaboración con empresas tractoras marcan la hoja de ruta del centro para los próximos años
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En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la incertidumbre geopolítica y la transformación de la industria europea, Azterlan despliega varias de las apuestas llamadas a marcar el futuro. La fabricación aditiva metálica, el desarrollo de materiales para la industria del hidrógeno, el refuerzo de sus capacidades para aeronáutica o las alianzas con empresas forman parte de la hoja de ruta con la que el centro tecnológico busca consolidar su posición como socio tecnológico para el sector metalmecánico.
La estrategia se enmarca en su plan 2024-2027, con un nivel de cumplimiento “muy satisfactorio. Un plan muy ambicioso, con un listón elevado que nos está ayudando a hacer frente al nivel de inestabilidad que estamos conociendo en los últimos años”, afirma el director general de Azterlan, Garikoitz Artola. Esa capacidad de adaptación se ha convertido en una necesidad para una industria sometida a transformaciones cada vez más rápidas. Una realidad que ha llevado al centro a reconfigurar una hoja de ruta más flexible, capaz de evolucionar al mismo ritmo que las necesidades de sus clientes.
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"Estamos encontrando una muy buena aceptación para la FA." Garikoitz Artola, director de Azterlan
Ese enfoque se traduce en una actividad estrechamente vinculada al tejido empresarial con el objetivo de mantener la investigación bajo contrato por encima del 60% de su actividad, a la vez que amplía la colaboración con otros agentes científico- tecnológicos. La respuesta a ese desafío se articula en torno a tres grandes ejes: la optimización de los procesos productivos, el incremento del valor añadido de los productos metálicos y la sostenibilidad de la actividad fabril. Tres ámbitos que concentran buena parte de las demandas del sector metalmecánico.
Uno de los ejemplos más visibles es la apuesta por la fabricación aditiva metálica. Azterlan ha incorporado recientemente nuevas capacidades basadas en tecnología Laser Powder Bed Fusion, una infraestructura con la que pretende acompañar a las empresas en el desarrollo de materiales avanzados, nuevos componentes y procesos de fabricación orientadas a sectores de alto valor añadido. De este modo, da respuesta a la creciente demanda de soluciones capaces de reducir peso, optimizar diseños e integrar nuevas funcionalidades en piezas metálicas.
Las oportunidades son evidentes, si bien el reto reside en trasladar los avances tecnológicos a la escala industrial. “Estamos encontrando una muy buena aceptación para la exploración de nuevos conceptos de producto y proceso utilizando fabricación aditiva, que contrastan con la dificultad que encuentra después el tejido productivo para escalar los resultados obtenidos”, reconoce Artola. “Tenemos mucho trabajo por delante para explotar todo el potencial de la fabricación aditiva”. La transición energética constituye otro de los vectores que están orientando la actividad del centro. En concreto, el desarrollo de la economía del hidrógeno está generando nuevas necesidades relacionadas con el comportamiento de los materiales y su fiabilidad en condiciones de servicio cada vez más exigentes.
"Seguiremos reforzando nichos relevantes"
En este ámbito, Azterlan ha concentrado parte de sus esfuerzos en el estudio de la interacción metal-hidrógeno, colaborando con diversos agentes de la RVCTI en diversas líneas de trabajo de “máximo interés”, señala Artola. Son miembros activos de HYMAT, el ‘Grupo Especializado en Comportamiento de Materiales en Contacto con Hidrógeno’, que coorganiza con la Universidad de Oviedo en el marco de la Sociedad Española de Materiales, SOCIEMAT. El plan de trabajo hasta 2027 contempla incrementar sus capacidades experimentales electroquímicas y recorrer el camino hasta la operación a temperaturas de hidrógeno líquido.
La aeronáutica se perfila como otro de los sectores con mayor potencial de crecimiento para el centro. La reciente incorporación a la red Space Aero y el refuerzo de sus capacidades analíticas y tecnológicas responden a una estrategia que busca aprovechar la creciente actividad del sector aeroespacial en Euskadi. “Seguiremos reforzando dos nichos relevantes para el centro, en los que existe una destacada actividad en Euskadi: la fundición de precisión a la cera perdida y las capacidades experimentales con acreditación NADCAP”, explica.
La colaboración con empresas es otro de los ejes que dinamizan de su actividad. En los últimos meses, Azterlan ha reforzado sus vínculos con Fagor Ederlan y Eibar Precision Casting con acuerdos marco que buscan anticipar necesidades tecnológicas y acelerar la transferencia de conocimiento hacia la industria. “La comunicación y coordinación más estrecha nos permite adelantarnos a sus necesidades futuras. De esta forma, podemos responder de forma más eficaz a corto, medio y largo plazo, sembrando juntos los TRLs más bajos y haciéndolos crecer de forma planificada hasta su salida al mercado”, afirma.
El director de Azterlan defiende una visión amplia del papel que desempeña el centro tecnológico. “La dirección que queremos tomar es una envolvente de proyectos y desarrollos tecnológicos destinada a atender las demandas del sector metalmecánico a todos los niveles: desde el apoyo dimensionado al tamaño de la pequeña empresa, hasta las soluciones altamente tecnológicas y escalables destinadas a multinacionales o grandes grupos industriales”.
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