Vamos Viendo

Las personas más jóvenes tienen dos grandes ventajas: tienen menos inercias, y tienen más agilidad. Reaccionan a un mundo nuevo sin mapas antiguos

Año a año, nos puede parecer que no cambiamos mucho. Aunque si vemos imágenes de la televisión de hace tres o cuatro décadas es imposible no advertir que somos diferentes, que la sociedad ha cambiado, y con ella todo lo demás. Las empresas y las organizaciones también cambian, se van adaptando.

La tecnología y sus aplicaciones quizá sea lo más llamativo. Pero por debajo de los gadgets digitales, corre un río más profundo de cultura, de hábitos, de forma de entender lo que hacemos. Siempre parece el mismo cauce (como decía Parménides), aunque nadie pueda bañarse dos veces en el mismo río (como decía Heráclito).

Adaptarse a estos cambios es una tarea que no acaba nunca, y que no siempre es fácil, porque nos suele despistar la perspectiva del corto plazo, en el que no es preciso cambiar nada. Lo que ocurre hoy es bastante parecido a lo que ocurría ayer, y lo que suceda mañana no será tan distinto. Entonces… ¿para qué esforzarse en cambiar? Además, cada año que pasa es más cansado reinventarse.

Un buen consejo para adquirir perspectiva es fijarse en lo que hacen las personas más jóvenes. Tienen dos grandes ventajas: tienen menos inercias, y tienen más agilidad. Reaccionan a un mundo nuevo sin mapas antiguos, porque todavía están empezando a dibujar los suyos, y les queda mucho espacio en blanco en la lámina. ¿Te has fijado en esas dos letras con las que suelen contestar cuando les preguntas por sus planes? VV, Vamos Viendo.

Es sábado, y son las seis de la tarde. Si les preguntas si van a salir se encogen de hombros y dicen VV. Cuando nosotros éramos jóvenes, quedábamos el viernes por la tarde para todo el fin de semana. Reprogramar una cita de una cuadrilla con la única ayuda del teléfono fijo era una tarea compleja (especialmente en una casa con muchos hermanos y un solo terminal, muy solicitado…). Se quedaba en el lugar y en la hora, y después se repetía el mismo itinerario, para que los rezagados pudiesen calcular dónde encontrarnos.

Ahora un mensaje en el grupo sirve para informar al instante a todos. No se despegan del terminal porque es la forma de estar conectados, de tener la última información. No planifican con antelación, porque pueden esperar a tener la última información disponible. Si se pone a llover, si la casa de uno se ha quedado vacía y hay permiso de ocupación, si surge un plan más divertido de última hora…

“La cultura del Vamos Viendo tiene mucho más que ver con una reacción natural de los jóvenes a un mundo con un nivel de incertidumbre creciente”

A veces en las organizaciones nos vendría bien esa flexibilidad, esa capacidad de adaptación, esa cultura de estar conectados, de tomar decisiones sobre la marcha. Porque ellos no hacen reuniones: en cambio dejan mensajes en los que utilizan me mes que muestran con mucha precisión su estado de ánimo ante una nueva propuesta. No responden con palabras. Tienen una galería de imágenes divertidísimas, y eligen exactamente la emoción y el mensaje que quieren transmitir. Desde el entusiasmo a la desesperación, pasando por el “Bueno, vale, si insistes” o el “Estoy flipando en colores”.

En las empresas entra muy despacio esa forma de comunicarse, de tomar decisiones. Aunque en organizaciones con más personas jóvenes (o de alma más joven), el chat corporativo se va animando poco a poco. Puede parecerte igual poco propio que traigan esa forma de comunicarse, puedes tener la idea de que en el mundo de los negocios hay que ser más serio.

Me acuerdo cuando empezó a generalizarse el uso el correo electrónico. Había directivos (es propio utilizar el género masculino, porque en aquella época no había directivas…) que no lo utilizaban, y seguían dictando cartas. A veces, las adelantaban por fax para que llegasen antes, pero las seguían poniendo en el correo. Les parecía informal eso del e-mail…

La cultura del “Vamos Viendo” tiene mucho que ver con una reacción natural de las personas jóvenes a un mundo con un nivel de incertidumbre creciente, que la crisis de la pandemia ha incrementado. La planificación se tiene que apoyar mucho más en estrategias emergentes…

Ayer me contaba un responsable de innovación que para aprobarle el lanzamiento de un proyecto le habían exigido adjuntar un plan de negocio a 5 años. “Me inventé todas las cifras, porque sinceramente, mi plan es ir entendiendo cómo funciona este nuevo servicio, e ir adaptando cada tres meses el plan, y ahora mismo no tengo ni idea de cómo habrá cambiado el año que viene, y menos dentro de cuatro…”.

VV no es improvisar. Es tener a toda la organización conectada, aportando información valiosa y participando en las decisiones. Es reaccionar con agilidad a la última información disponible. Es estar atento a las emociones que los proyectos despiertan en las personas. Es aceptar un entorno de alta incertidumbre. Nos leemos de vuelta en septiembre. Hasta entonces, VV…

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