La Universidad del País Vasco ha entendido que merece la pena compartir el conocimiento teórico

Debe haber pocos trabajos en el mundo que combinen en tan altas dosis ser tan necesarios y, a la vez, ser tan desagradecidos como la planificación en la atención de emergencias. Si el plan que hemos preparado para una situación de crisis grave funciona a la perfección, la emergencia se soluciona fácilmente y nadie resulta herido, alguien dirá seguro: “¡la que han liado para una cosa de nada!¡qué exagerados!”. Pero, eso sí, en cuanto haya una víctima, también será culpa tuya…
Desde hace ya diez años, en Euskadi funciona un modelo de cooperación público-privado en este ámbito que va a ser objeto de análisis en los Cursos de Verano de la EHU el próximo 15 de julio en el Palacio Miramar de Donostia-San Sebastián. Toda la planificación de protección civil asociada a accidentes graves que puedan producirse en la industria (los ámbitos cubiertos por la Directiva Europea “Seveso”), es desarrollada en colaboración entre los técnicos de las propias industrias y los expertos de la autoridad vasca, con el asesoramiento de la universidad y el apoyo de las mejores ingenierías, consultoras, evaluadoras y certificadoras.
Este enorme trabajo, financiado como es lógico por la propia industria, tiene su proyección pública en la iniciativa Seguridad KIMIKA y se asienta en profundos cimientos científicos y técnicos, en el estadio más avanzado del conocimiento a nivel mundial. La Universidad del País Vasco ha entendido que merece la pena compartir el conocimiento teórico y, sobre todo, práctico que se ha acumulado en todo este proceso y, bueno, ya de paso, reconocer a las personas que trabajan denodadamente en la elaboración y en la mejora continua de unos planes, cuyo verdadero objetivo es que nunca sean usados.

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