Logísticos, compartan sus juguetes.

Durante décadas, la misión del logístico era una y solo una: optimizar. Reducir un día de tránsito, robarle un céntimo al embalaje, rasurar el inventario... La palabra clave era “eficiencia”. Pero en los próximos años, el logístico tendrá un ataque de ansiedad, si no lo ha tenido ya.
Guerras caprichosas. Aranceles convertidos en armas geopolíticas. Sequías, huracanes, incendios. Y una IA que amenaza con superar la demanda de DRAM de Samsung y Apple juntas, y solo para Nvidia. La Agencia Internacional de la Energía proyecta que la carrera por construir centros de datos y fuentes de electricidad que los alimenten se duplicará de aquí a 2030. Algunas ciudades españolas ya la sufren, como saben en Zaragoza.
"¿Cadenas de suministro compartidas? Una utopía que cada día cobra más forma"
Un informe de DHL Supply Chain, que encuesta a 350 líderes industriales de EE.UU., señala que el 70% pone la ciberesguridad en la primera página de la su agenda, seguida por los costes laborales y la carestía de mano de obra. El clima y la geopolítica vienen a continuación. La automatización de las operaciones logísticas no aparece por ningún lado, perdida como está en encontrar su ROI. Will Heywood, director comercial de DHL, afirma que “los líderes anticipan redes más grandes y complejas, más almacenes, más capacidad, con costes de transporte al alza. Por eso el nearshoring está de moda.”
El compañero de trinchera Jordi Espín ha vuelto de Leipzig (el Davos de la logística) con la palabra “resiliencia” en la boca. Me pregunto si no tendrían que pensar esos líderes, ahora sí, en compartir camiones y almacenes. ¿Cadenas de suministro compartidas? Una utopía que cada día cobra más forma. La redundancia es sinónimo de ineficiencia, pero los consumidores queremos que nos lleven un tornillo de dos euros a la puerta de casa. Me imagino que muchas simulaciones pilotadas con IA ya están susurrando a los logísticos que compartan sus juguetes.

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