La coparticipación financiera se abre paso como fórmula para ganar apoyo social a los parques eólicos

Hay una diferencia importante entre convivir con un proyecto y sentir que formas parte de él. Por eso no resulta casual que el primer parque eólico vasco que verá la luz en veinte años haya encontrado una forma para caer mejor: el ‘crowdlending’. Este sistema impulsado en Labraza ofrece una rentabilidad del 7% a los vecinos que inviertan en el proyecto. Y la respuesta ha sido fulminante. En menos de 24 horas, el sistema de financiación colaborativa ya había captado 1,8 de los 3 millones que pretende movilizar. A veces, la mejor manera de integrar un molino en el paisaje es hacer que una parte de sus beneficios también se quede en él.
"Euskadi apenas genera un 7% de su electricidad a partir de fuentes renovables"
Hasta ahora, los parque eólicos se han visto como decisiones ajenas que llegan como turistas y se quedan con las mejores vistas. Infraestructuras necesarias para la transición energética, pero impulsadas desde despachos lejanos y con beneficios difíciles de percibir para quienes tienen que convivir con ellas cada día. Y ahí reside una de las claves del atasco renovable vasco. Euskadi apenas genera un 7% de su electricidad a partir de fuentes renovables, una cifra que el propio consejero de Industria reconoció en su día que daba “un poco de vergüenza”.
El ‘crowdlending’ no elimina de golpe los conflictos ni convierte automáticamente a todos los vecinos en entusiastas de la energía eólica. Pero sí introduce algo decisivo, la participación. La evidencia demuestra que el rechazo disminuye cuando la población siente que forma parte del proyecto y percibe un retorno directo de sus beneficios. No es casualidad que Europa impulse cada vez más fórmulas de coparticipación financiera y retorno local en las renovables. Al final, la transición energética difícilmente avanzará solo a golpe de discursos morales o apelaciones abstractas al bien común.

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