Han dejado de ser una promesa para convertirse en una solución real en la carrera por la descarbonización

El objetivo propuesto por Europa para alcanzar la neutralidad climática en 2050 insta a la descarbonización industrial de sus miembros, y ha puesto en el punto de mira al hidrógeno como el combustible que puede eliminar casi el 100% de la producción de emisiones de CO2. Esta transformación del modelo energético representaría un hito notable en el planeta, ya que la industria es responsable del 30% de las emisiones globales, procedentes en particular de las industrias de difícil electrificación. Con este planteamiento, la UE publicó a mediados de 2020 una estrategia para el hidrógeno, actualizada en 2022 con su Plan REPowerEU.
En paralelo, la Comisión estableció el rumbo para la creación de un mercado del hidrógeno renovable en la UE mediante el establecimiento de objetivos para la producción de hidrógeno. Concretamente, para el período 2021-2027, la financiación total de la UE destinada a proyectos relacionados con el hidrógeno se estima en 18.800 millones de euros, un apoyo financiero asignado a través de múltiples programas, como el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y el Fondo de Innovación. En estos años, la Comisión logró en parte crear las condiciones necesarias para el mercado emergente del hidrógeno y su cadena de valor en la UE, al tiempo que generó expectativas del cambio hacia combustibles más sostenibles.
En este marco general que avanza, aunque aún presenta tiranteces en cuanto a regulación y mercado, Basque Energy Cluster y el Corredor Vasco de Energía (BH2C) organizaron el pasado 28 de noviembre una jornada técnica dirigida al sector industrial para desgranar los retos tecnológicos asociados a la combustión de hidrógeno, así como a abordar soluciones que tanto la industria como los centros tecnológicos estamos desarrollando para facilitar su integración en el punto de uso del combustible, donde entran en juego precisamente las tecnologías y equipos que lo hacen posible. Los quemadores de hidrógeno son indiscutiblemente una herramienta clave para la descarbonización industrial, ya que permiten aprovechar su alto poder calorífico sin emitir CO2 en el punto de consumo, y contribuyen directamente a la reducción de emisiones.
Su implementación no está exenta sin embargo de desafíos técnicos que requieren tecnologías avanzadas. Como reconoce el Basque Energy Center, el desarrollo de quemadores compatibles con hidrógeno puro o mezclas representa una palanca crítica para avanzar en la descarbonización industrial, y abre oportunidades para la innovación tecnológica y la reindustrialización verde. En la jornada, una primera sorpresa fue comprobar como algunos técnicos todavía desconocen que los quemadores de hidrógeno 100% son ya una realidad y están operativos actualmente en proyectos piloto y plantas de automoción, cemento, fabricación de productos químicos, minería, etc. Los fabricantes seguimos trabajando en los principales desafíos que plantea, en los que se requiere una mejora constante de las tecnologías, como también ocurre con los combustibles fósiles.
¿Y cuáles son esos desafíos en el caso del hidrógeno? Tenemos claro que las mayores emisiones de NOx son uno de los principales retos frente, por ejemplo, a la combustión con gas natural, así como la menor visibilidad de su llama, la seguridad de las instalaciones, la posibilidad de fugas, retornos de llama o el riesgo de fragilización de las tuberías. La formación de NOx en la combustión de hidrógeno es uno de los retos en los que habrá que seguir trabajando en los próximos años, a través de métodos efectivos como el desarrollo de software de modelización, junto a la fabricación de quemadores Low NOx, procesos de recirculación de gases de combustión o la mezcla de gases.
Pensamos que el momento presente es la oportunidad para desarrollar tecnologías innovadoras apoyándonos en la modelización y la IA para conseguir diseños óptimos, que podremos trasladar de forma rápida al sector industrial.

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