La noche de la empresa vasca 2022
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Mapas Mentales

Ya decían nuestras abuelas eso de que “En esta vida todo tiene solución (menos la muerte)”

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Guillermo Dorronsoro
Colaborador
3/4/2024

Al hilo del artículo anterior, me preguntaba una persona cómo se hacía eso de “cambiar los mapas mentales” y, antes y más importante, cómo “identificar los mapas que se nos van quedando antiguos”. Son dos preguntas muy relevantes en estos tiempos revueltos, y la verdad es que la respuesta no es sencilla… Para la primera pregunta, está la receta que propone Tomas Kuhn en su libro “La estructura de las revoluciones científicas”. En esencia, Kuhn nos explica que los mapas mentales (o paradigmas, como él los llama), llega un momento en el que nos conducen a paradojas irresolubles, contradicciones, problemas que no tienen solución.

Ya decían nuestras abuelas eso de que “En esta vida todo tiene solución (menos la muerte)”, y tenían mucha razón. Así que cuando te parezca que algo no lo tiene, será muy probablemente porque no estás mirando desde la perspectiva correcta. Porque hay un mapa en tu cabeza que ya no sirve, y tienes que cambiar. Así que la señal de alarma (como para casi todas las cosas importantes en la vida), no vendrá de tu racionalidad, sino de tus emociones. Si tus sentimientos se escoran hacia el miedo, la inseguridad, y la sensación de incomodidad con la realidad que vives, es señal de que estás en zona de peligro, y tienes que moverte (porque la realidad es tozuda, y se mueve poco…).

Otra pista para identificar mapas viejunos es mirar a los jóvenes. Es de puro sentido común: si sus mapas son muy distintos a los tuyos, la probabilidad de que el que se está oxidando es el tuyo, es bastante elevada. Básicamente porque ellos han construido el suyo observando la realidad, mientras que tú lo construiste observando la realidad hace algunas décadas. Construimos nuestros mapas cuando somos jóvenes y, si nos ha ido bien con ellos en la vida, tendemos a no cambiarlos. Esa frase, que repetimos generación tras generación, de que los “jóvenes de ahora no tienen valores”, en realidad sería más precisa con otro enunciado diferente: “los jóvenes de ahora tienen valores diferentes a los jóvenes de hace treinta años”. La tercera pista es la prudencia. No hay que cambiar de mapas a lo loco porque estemos pasando una mala temporada, ni copiar los de los jóvenes asumiendo sin más que son mejores. Hay que reflexionar, meditar y conversar con esas personas que nos ayudan en la vida a pensar y decidir correctamente. Cosas para las que antes teníamos tiempo y ahora a veces no encontramos ¿verdad?

Para la segunda pregunta ¿cómo cambiar de mapa?, la respuesta es sencilla: hay que ponerse a ello. A cambiar, se aprende cambiando, igual que a vivir se aprende viviendo (y, por el mismo motivo, es tan difícil aprender a morir, porque no tenemos mucha oportunidad de practicar…). La gimnasia ayuda siempre. Yo desde hace algún tiempo noto, por ejemplo, que ponerme los calcetines por la mañana se está convirtiendo en un ejercicio nada sencillo. Vamos perdiendo flexibilidad con los años, salvo que tengamos una cierta disciplina y la ejercitemos con paciencia. Lo mismo pasa dentro de nuestra cabeza, va perdiendo reflejos y cintura, salvo que la mantengamos en forma. Me enseñaron de joven que, para mantener la creatividad, era bueno de vez en cuando incumplir alguna norma (sin poner a nadie en peligro ni correr riesgos innecesarios, está claro). Porque si cumples todas las normas, tu cabeza se acostumbra a aceptar límites y se hace perezosa para romperlos, para pensar a ratos “fuera de la caja”.

Pues lo mismo hay que hacer para mantener la flexibilidad. Hay que cambiar de vez en cuando alguna de nuestras rutinas. Hay otra forma de aprender a cambiar, y es estudiando. La ciencia ha profundizado en esto de cómo y por qué cambiamos las personas por dentro, y también en cómo se cambian las organizaciones. No me refiero a los libros de autoayuda que llenan las baldas de las librerías de los aeropuertos (pseudo-ciencias, podríamos llamar a estos libros), sino a teorías desarrolladas desde el rigor de la investigación y la observación. No tengo esta quincena espacio para contarte más, así que dejo este tema para el siguiente artículo : )

Guillermo Dorronsoro

Doctor en Ingeniería Industrial e Ingeniería Mecánica. Al frente de Innobasque participó en la transformación del sistema de ciencia y tecnología de Euskadi.

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