La cifra de negocio, el fondo de comercio y otros activos intangibles constituyen las cuestiones claves de auditoría (KAM)

Con bastante frecuencia me preguntan en qué parámetros de la información financiera de las empresas nos fijamos más los auditores. Pues según un reciente estudio presentado por el Instituto de Censores Jurados de Cuentas (ICJCE) sobre las llamadas “cuestiones clave de auditoría” (KAM en inglés) en las empresas españolas cotizadas, es decir las áreas contables más analizadas o “aquellos asuntos que según el juicio profesional del auditor han sido más significativos en una auditoría”, informe elaborado por las profesoras Gill de Albornoz (Universitat Jaume I), Susana Callao y José Ignacio Jarne (Universidad de Zaragoza), las áreas a las que los auditores prestamos más atención son la cifra de negocio, el fondo de comercio y otros activos intangibles, en este último caso casi siempre relacionados con el deterioro de valor.
El informe refleja también una consolidación de los riesgos principales y una reducción de los menos frecuentes, es decir, una creciente concentración temática en los tipos de riesgos que más habitualmente motivan la inclusión de una KAM en el informe de auditoría. Y pone de manifiesto una ligera reducción del número medio de “cuestiones” -en torno a 3 por informe- desde que se pusieron en marcha (2017) hasta hoy (2024). Como indica el presidente del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España, Víctor Alió, en la presentación de este estudio, hay que recordar que la presencia de las KAM en los informes de los auditores no implica que existan dudas sobre los estados financieros, “su función es aportar información sobre los elementos a los que más atención ha prestado el auditor, por entender que en ellos puede haber cierto nivel de riesgo, pero las KAM son compatibles con un informe limpio y con una empresa con una buena salud financiera”.
Una de las autoras del estudio, la profesora Gill de Albornoz, asegura que “no pretende evaluar la calidad de la auditoría, sino ofrecer una comparativa de la práctica de las KAM en España y cómo su uso ha evolucionado con el tiempo”. Según el informe, las áreas contables a las que los auditores prestan mayor atención, los riesgos que atraen su atención con más frecuencia, son la estimación de la cifra de negocio, y el deterioro del fondo de comercio y de otros activos no corrientes. En este sentido, el presidente del ICJCE señala que “la introducción de las cuestiones clave en los informes de auditoría ha aportado un mayor valor añadido a nuestro trabajo. Al estar siempre vinculados a riesgos, como los de estimación significativa, los de error material potencial o de valoración, ayudan a los usuarios de la información financiera a entender mejor nuestro trabajo y los riesgos de sus inversiones”.
Susana Callao, profesora de la Universidad de Zaragoza, explica que los resultados muestran una “cierta estabilización, e incluso concentración, tanto en el número de KAM como en las áreas contables y riesgos más frecuentes. Esta homogeneización puede interpretarse como un reflejo de la madurez de la práctica, aunque también plantea el reto de evitar que las KAM pierdan capacidad informativa”. “Bien utilizadas, las KAM continúan siendo una herramienta valiosa para mejorar la transparencia y el diálogo con los usuarios de la información financiera”, resume José Ignacio Jarne, también profesor de la Universidad de Zaragoza.

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