Con margen de mejora en talento y emprendimiento

La industria atraviesa una era crítica en pro de recuperar el esplendor perdido. Huelga decir que todo apoyo es trascendental para avanzar hacia el largo horizonte que se presenta, y los gobiernos se han dado por aludidos. Algunos para allanar el camino de cara a su próxima reválida electoral y otros porque de verdad creen y apuestan por una economía con protagonismo industrial. Estamos de acuerdo en la necesidad acuciante de apoyar financieramente la creación de empresas así como su desarrollo industrial. También en la exigencia de ganar tamaño y dimensión para seguir creciendo, siempre y cuando este esfuerzo revierta en el territorio, así como en el aumento del número de empresas activas. A nadie se le escapa la creciente dilución del capital de las empresas a la que estamos asistiendo en los últimos años, incluso del 100% del la propiedad, a favor de fondos de inversión, algunos de ellos internacionales, o de otras empresas y multinacionales extranjeras.
La atracción de capital extranjero es buena noticia, de nuevo, siempre y cuando contribuyan a desarrollar la economía local. Es momento de preparar los recursos que se destinarán a impulsar proyectos que contribuyan al crecimiento empresarial, pero también de analizar el resultado del apoyo financiero otorgado en la anterior edición. Algunas instituciones y organismos lo entienden así y tratan de hacer balance. Es el caso de la Diputación de Bizkaia que con el arranque del año dio a conocer un análisis pormenorizado del alcance de las ayudas concedidas en 2025. En el recuento destacan los 1.341 proyectos empresariales apoyados, que se han visto impulsados con una inyección de 27,9 millones de euros. Una cifra que según señalan, ha aumentado en un 111% en la última década, entiendo que con el consiguiente impacto en el desarrollo del tejido empresarial vasco. Tiene que ser así, porque la mayor parte de las ayudas (22,1 millones) han tenido por objeto impulsar proyectos de innovación, que incluye conceptos de “digitalización, sostenibilidad, mejora de la gestión y modernización empresarial”, lo que seguramente habrá revertido en el aumento de la productividad y la competitividad de las empresas.
En segundo plano se sitúan, sin embargo, las actuaciones de internacionalización y de creación, atracción y fidelización del talento. También en el bloque del emprendimiento, donde la aceleración de un único proyecto empresarial llama la atención, así como el apoyo a dos proyectos para dinamizar el ecosistema emprendedor, o la creación de 14 nuevas empresas, cuya especial incidencia se detecta en el ámbito de la Bizkaia creativa, en el que las mujeres están encontrando un nicho.
Si bien el emprendimiento no parece que mejore sus cifras, cabe destacar que son precisamente las mujeres las que destacan en fases tempranas y en sectores emergentes de la denominada industria creativa y la transición verde. No obstante y aunque mejora, todavía queda mucho por recorrer para que el liderazgo femenino destaque en ámbitos de mayor contenido tecnológico e industrial. No todo es cuestión de ayudas.

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