FVEM: “La tecnología es el motor y las personas el corazón”

El sistema industrial de Bizkaia “se enfrenta a un fallo crítico inminente: las fábricas inteligentes, la energía y los procesos de producción están al borde del colapso. Ante esta emergencia, se ha convocado al talento joven para desbloquear los módulos de control y restaurar la operatividad. ¿Estáis listos para conseguir reactivar el sistema industrial de Bizkaia?”
Con este llamamiento en tono apocalíptico, arrancaba una nueva edición de Industria Erronka en el BEC, ante un público diverso formado por instituciones y empresas y en el que, de forma apabullante, dominaba la presencia de 800 estudiantes de ESO, Bachillerato y FP de Grado Medio, de 28 centros educativos. Afortunadamente, porque este evento que, de la mano de la Federación Vizcaína de Empresas del Metal, ya suma siete ediciones, se celebra por y para los jóvenes con un objetivo último: conseguir que se erijan en el báculo de nuestra industria.
El sector representa el 23,7% del PIB de Euskadi, muy por encima del 14,7% de España. El Metal vizcaíno emplea hoy a 56.000 personas, solo el 18% son mujeres, y en la próxima década se necesitarán 35.000 profesionales más. Así, la alerta lanzada en formato audiovisual y a modo de ultimátum cinematográfico y doblaje de un Darth Vader redentor, daba comienzo a una jornada lúdica pensada para tomar conciencia de una realidad que, si bien aún no es catalítica, cada vez está más lejos de ser ficción.
"El riesgo de apagón es real e inminente"
Lo cierto es que ya no cabe un aviso a navegantes, el riesgo de apagón es real e inminente y frente al fatídico desenlace solo queda insistir. Insistir como cada año hace FVEM, convencida de que solo existirá futuro para nuestra industria si las nuevas generaciones creen en ella, en las promesas de bienestar y riqueza que de ella emanan; y aceptan su legado con el compromiso de hacerla prevalecer frente a la practicidad de los servicios y el turismo. Porque, no nos engañemos: hacer industria no es fácil. Exige crear ‘cosas’ nuevas todos los días -eso que llaman innovar- y además hacer que esas ‘cosas’ funcionen, con tecnología: y sirvan para algo, que simplifiquen el trabajo diario y, que en definitiva, hagan nuestra vida cada día más fácil. Una proeza imposible de llevar a cabo sin las personas; sin su talento y capacidad pero, sobre todo, sin sus ganas de hacer, de cambiar; de generar industria, de transformarla, incluso de reutilizarla.
El juego montado por FVEM en Industria Erronka lanzó un reto que invitaba a los estudiantes a trabajar en equipo para su resolución, conscientes de que la única fórmula viable para captar su interés y generar inquietud consiste en fascinar y motivar, algo difícil de conseguir de manera individual. La sociedad del bienestar que tanto veneramos y queremos conservar ha creado un demonio rojo: ese que llama a ir por la vía más fácil, a trabajar lo menos posible, ganando cada vez más. Una aspiración, como mínimo insolidaria, al que muchos quieren optar, y solo algunos pueden mantener. Solo aquel que hace lo que le gusta, que se siente realizado con su trabajo y disfruta del día a día se sostiene en el tiempo. Una elección vital que la industria puede llenar, siempre y cuando el entorno anime y los clichés desaparezcan. Si quieres, puedes. ¿Te apuntas?

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