En busca del empleo industrial

Tenemos estadísticas de Adegi y Cebek que han alertado de los problemas crecientes para contratar mano de obra cualificada

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Guillermo Dorronsoro
Management Board Advisor en ZABALA Innovation Consulting. Profesor Gestión de la Innovación - Economía, Empresa y Estrategia en Deusto Business School.
6/7/2022

Estas últimas semanas, están apareciendo bastantes datos relativos al empleo, que dibujan un escenario complejo, con luces y sombras. Por una parte, Euskadi cerró abril con 982.490 cotizantes, a apenas medio millar de distancia del máximo histórico que alcanzó en julio de 2008. Nos hemos recuperado del impacto de la pandemia en términos de contratación laboral, aunque no de PIB, algo que no se acaba de entender del todo...

Una posible explicación es que esta recuperación procede de la contratación del sector público, especialmente de sanidad, servicios sociales y educación. Según los datos de la Seguridad Social, dos años después del inicio de la pandemia, el número de cotizantes ha crecido en más de diecinueve mil pero de ellos, doce mil pertenecen a la esfera pública. Si miramos la evolución en el mismo período en el sector privado, el aumento del empleo ha sido inferior, de 7.300 personas. Bajando al detalle por sectores, la industria todavía no se ha recuperado (ha perdido más de 5.000 puestos de trabajo en estos dos últimos años).

También ha sido especialmente golpeado el comercio, con 1.700 cotizantes menos. Recuperar empleo siempre es bueno. Que se vaya inclinando la balanza hacia lo público, tiene varias lecturas, no todas ellas positivas, ni todas ellas sostenibles… Por otra parte, tenemos también estadísticas elaboradas por Adegi y Cebek, que han alertado estos últimos días de los problemas crecientes entre sus asociadas para contratar mano de obra cualificada, sobre la base de los resultados de la encuesta “Necesidades de empleo y cualificaciones de las empresas vascas”.

Cuando escribo estas líneas, SEA no ha hecho todavía públicos los datos de las empresas alavesas, pero pienso que no diferirán de forma substancial. En el caso de Adegi, los datos indican que tres de cada cuatro contratos se realizarán a personas con estudios superiores, Universitarios/postgrados y Ciclos Formativos Superiores y de ellos un 74% son para perfiles STEM. Las empresas necesitan personal de producción y personal técnico-científico y comercial; valoran especialmente la actitud hacia el trabajo, la formación y la responsabilidad y constancia. Lo preocupante es que el 77% de las empresas que contratan encuentran dificultades para encontrar los perfiles necesitados.

En el caso de Bizkaia, el 76% de las empresas que prevén contratar en 2022 tienen dificultades para hacerlo (mientras que en 2016 esa proporción no llegaban a la mitad). La falta de formación y especialización es causa de dificultad para contratar en un 67% de los casos y la falta de actitud, disposición e interés en un 55,8%. No quiero aplastaros a datos, pero el dibujo se completa con el análisis de la pirámide demográfica que viene (nacimientos y flujos migratorios, etc…), y con los datos de la elección de las diferentes opciones de estudios en FP y estudios universitarios, y las conclusiones son muy evidentes: nos está faltando ya personal cualificado para atender el relevo generacional en la industria, y en los próximos años este problema va a ir a peor. Faltan personas, y falta vocaciones STEM, singularmente entre las jóvenes.

En realidad, faltaría añadir un cálculo de la tasa de sustitución de empleo de personas por la automatización y la incorporación de robots, especialmente en la industria, pero ese cálculo no es sencillo de hacer. También podríamos analizar las opciones que se abren con el teletrabajo para incorporar a personas de fuera de nuestro territorio. Aunque está claro que no todos los puestos son susceptibles de funcionar de esta manera…

Por último, se podría analizar las opciones de recualificación, porque seguimos teniendo tasas de desempleo elevadas, y algo se podría conseguir invirtiendo en estas cosas. Lo de estirar la edad de jubilación no parece que tenga mucha popularidad, si hacemos caso a la recién encuesta que señala que, como media, nos gustaría poder hacerlo a los 61 años. Lo que parece claro es que deberíamos hacer con detalle todos estos análisis, y abordar con decisión, y colaboración de todos (empresas, instituciones educativas, administración pública…) las medidas que nos permitan atajar este problema. Sería imperdonable perder empresas y puestos de trabajo, porque no tenemos personas para sostenerlos…

Guillermo Dorronsoro

Doctor en Ingeniería Industrial e Ingeniería Mecánica. Al frente de Innobasque participó en la transformación del sistema de ciencia y tecnología de Euskadi.

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