El modelo EU Inc. plantea la creación de empresas en 48 horas, sin respuestas para financiar su crecimiento

Confieso que cada vez que Bruselas anuncia que va a ‘simplificar’ la vida de las empresas, siento una mezcla de esperanza y escepticismo. Esta vez su propuesta EU Inc. resulta atractiva. Un régimen virtual para crear empresas en 48 horas con un coste máximo de 100 euros. La iniciativa tiene gancho. Menos papeleo, más velocidad, una Europa que por fin parece entender que competir también es cuestión de ritmo.
La experiencia, sin embargo, invita a la cautela.
Bruselas suele anunciar en grande y ejecutar en pequeño. El nuevo modelo promete rapidez, a la vez que introduce el clásico matiz en la letra pequeña: “siempre que la regulación del país lo permita”. Es difícil no ver la paradoja. Burocracia para solucionar la burocracia. Avanzar, sin soltar del todo el freno de mano. Podemos discutir cuánto facilitará este modelo la creación de empresas. Probablemente algo. Pero la pregunta clave es otra: qué ocurre después.
"Somos un continente que ahorra bien, si bien invierte con cautela y con una clara aversión al riesgo"
Porque el verdadero cuello de botella no reside tanto en constituir sociedades como en hacerlas crecer. Ese es el elefante en la habitación, la financiación. Mientras Estados Unidos y China movilizan recursos masivos, Europa sigue confiando en soluciones parciales. Se habla de startups, de disrupción, de modernidad. Pero sin financiación ambiciosa y coordinada, muchas de esas empresas nacerán rápido… y se quedarán pequeñas.
Somos un continente que ahorra bien, si bien invierte con cautela y con una clara aversión al riesgo, lo que limita su capacidad de competir a gran escala. EU Inc. puede ser útil como gesto, incluso como herramienta. Puede mejorar el arranque de nuevas empresas y reducir fricciones en sus primeros pasos. Pero sin un cambio profundo en la forma en que la UE financia su futuro, el impacto será limitado.

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