El capital riesgo no es un adversario

Iñaki López Gandásegui, ‘MEV 2007’, analiza el momento actual, destacando la necesidad “de crear buenos equipos” y de aprovechar “el capital riesgo”.

- ¿El empresario tiene una valoración social acorde a su importancia en el País Vasco?

- Tengo la sensación de que la mayoría de la gente no conoce suficientemente la aportación de los empresarios a la sociedad vasca. En concreto, la aportación más importante, que es la creación de puestos de trabajo en pequeñas, medianas y grandes empresas; y estas empresas se crean por la iniciativa de empresarios. Quizá mucha gente piense que el trabajo se genera desde la administración, o desde los gobiernos; son fundamentales las medidas de los gobiernos para facilitar el desarrollo económico pero, al final, la gran aportación de los empresarios es crear empleo y generar riqueza de la que vivimos todos.

- Si se desconoce, en cierta medida, es que no se valora...

- Quizá falta un poco de pedagogía. El empleo, para lo bueno y para lo malo, se le adjudica al Gobierno. Pero, lógicamente, si el desempleo cae tres puntos, es porque empresas y empresarios han invertido y creado trabajo. Y creo que es una realidad en la que convendría insistir.

- ¿El País Vasco es un territorio atractivo para la inversión?

- Sí. Otro asunto es que, en mi opinión, las inversiones industriales en el País Vasco, cada vez más, exigen que sean actividades de alto valor añadido. No es lógico que se instalen en Euskadi empresas cuya viabilidad se base en el bajo coste laboral. Eso ha desaparecido y nadie lo hará. Pero si hablamos de actividades de alto valor añadido, el País Vasco presenta muchas ventajas y es atractivo. La existencia de una infraestructura tecnológica muy potente, el apoyo continuo de las administraciones, o el hecho de contar con hacienda propia, son elementos muy importantes para atraer inversiones industriales.

- Ha destacado aspectos positivos pero ¿qué temas considera que se deben mejorarse?

- Lógicamente todo es mejorable, pero hay que fijarse en los datos comparativos con otras zonas. Del análisis comparativo, podemos concluir que la nota de Euskadi es positiva y se sitúa como una de las comunidades con un mayor dinamismo e iniciativa empresarial.

- Usted analiza el tejido empresarial a través de la sociedad de capital Kaizaharra, que ya ha tomado participaciones en media docena de compañías. ¿Considera que el País Vasco y España presentan todavía una posición débil en el capital riesgo?

- Sí. Cada vez son más las inversiones empresariales que se realizan por grandes o medianos fondos de capital riesgo que gestionan grandes cantidades de dinero. Este hecho es una realidad que no se puede discutir. Entonces creo que sería poco inteligente considerar al capital riesgo como una especie de adversario del desarrollo empresarial. Hay que intentar gestionar esa realidad y aprovecharla como complemento a las iniciativas empresariales propias, de empresas familiares, de grandes empresas vascas o del propio gobierno. El capital riesgo puede ser una fuente de financiación de proyectos empresariales que sería absurdo no aprovechar.

- Lo cierto es que existe un CR local que atiende a las pymes, pero para las grandes operaciones aflora un déficit peligroso...

- En el País Vasco tenemos un buen conjunto de ‘family office’ que son muy operativas y positivas porque generan mucha actividad en nivel pyme; pero para operaciones corporativas mayores en empresas estratégicas, es necesario una captación financiera mucho más potente. El capital riesgo y los fondos de inversión están ahí y hay que contar con ellos y gestionarlos bien. Espero que en el País Vasco se desarrollen entidades de capital riesgo, con mayor volumen y capacidad, para que también esas inversiones en empresas estratégicas se realicen en el entorno del País Vasco y no tengan que protagonizarlas americanos, ingleses o asiáticos.

- Parece un punto débil para retener centros de decisión. Sin olvidar que el propio fondo sería un centro de decisión en sí mismo.

- En todos los casos hay que intentar que los centros de decisión y la dirección operativa de las empresas permanezca en el País Vasco. Este concepto es muy importante, y no hay porque pensar que con la entrada de inversores financieros no se pueda conseguir. Los empresarios necesitan capital para desarrollar sus proyectos y el capital riesgo necesita empresarios para coinvertir y para gestionar sus inversiones. Se tiene que producir un efecto de colaboración entre esos dos polos. Ni rivalidad, ni planteamiento de adversarios. Son polos que se deben atraer porque se necesitan.

- El sector aeronáutico sufre, al mismo tiempo, la crisis sanitaria, la transición energética y ameanazas a los vuelos de radio corto. ¿Percibe suficiente sensibilidad en la administració europea para frenar esta tormenta perfecta?

- La crisis tan fuerte que está sufriendo el sector aeronáutico ha sido producido por la terrible crisis sanitaria que ha provocado la caída drástica del tráfico aéreo lo que ha llevado prácticamente a la quiebra a muchas aerolíneas. Los gobiernos europeos están apoyando la recuperación de las líneas aéreas lo que a continuación redundará en la recuperación de las empresas fabricantes de aviones y sus suministradores. El problema que tenemos es que, a diferencia de otros sectores, el período de recuperación va a ser muy largo, no consiguiendo la situación pre-covid antes del 2024. Esta crisis está coincidiendo con un incremento de la sensibilidad sobre la sostenibilidad y el impulso de la transición energética, que presiona para conseguir la reducción de la contaminación producida por lo aviones. Se deben asumir con normalidad las tendencias ambientales a medio y largo plazo y entre otras medidas la posibilidad de que los trayectos de cierta distancia se realicen en tren y no en avión. Precisamente, la aeronáutica ya está desarrollando proyectos de aviones eléctricos, en los que nosotros participamos, para cubrir trayectos cortos salvando la limitación actual del almacenamiento de energía. Y a largo plazo, los grandes fabricantes de aviones ya contemplan diseños de nuevos aviones con soluciones mucho más eficientes a nivel medioambiental, para lo que también cuentan con ayudas financieras para su desarrollo.

- ¿Las compañías constructoras de aviones centran su esfuerzo en las motorizaciones en detrimento de los nuevos modelos?

- Sí, porque se trata de una modernización de los modelos actuales y no una sustitución por modelos nuevos. La vida comercial de un avión tiene que ser muy larga para recuperar todas las inversiones que se realizan en un periodo muy prolongado de tiempo. Como hemos comentado, hay una gran presión para reducir la contaminación y el coste de combustible, por lo que los fabricantes están modernizando el avión introduciendo nuevos motores que permiten bajar coste y contaminación. No obstante el que no se lancen nuevos modelos no significa implícitamente que tengamos menos trabajo. La demanda de aviones depende del tráfico aéreo cuya evolución es creciente pero lenta. No porque se lance un avión nuevo crece el tráfico aéreo y, por lo tanto, el número de unidades.

- Usted protagonizó una operación valiente y arriesgada hace 15 años para preservar lo que hoy es Aernnova. ¿El momento actual requiere que muchos directivos den un paso al frente para evitar que grandes compañías se vean en peligro por la coyuntura?

- En mi opinión el entorno actual en el País Vasco es parecido, o mejor; hay grandes profesionales, empresarios emprendedores y empresas muy proactivas. En mi opinión, cuando aparece un problema grave en una empresa, y no se activan soluciones por falta de liderazgo empresarial, hay una alta probabilidad de que aparezcan profesionales que quieren convertirse en profesionales empresarios. Lo primero porque es un tema motivante como proyecto y además porque colaboras en la salvación de una empresa y sus puestos de trabajo. Estoy seguro de que esa situación hoy en día existe y no creo que sea el problema para que las empresas con dificultades consigan superar su situación.

- ¿Las herramientas para dar ese paso son mejores ahora?

- Sí. Un elemento fundamental es la financiación de ese tipo de operaciones. Hoy en día existen tanto desde las administraciones, como sobre todo por la oferta del mercado de capitales, apoyo financiero para operaciones MBOs. Si nos fijamos en las páginas web de cualquier capital riesgo, casi todos resaltan su capacidad para seleccionar buenos equipos de gestión. Ellos mismos quieren buenos profesionales que gestionen y mejor si están involucrados en el capital. Al final, lo importante es que las buenas empresas con buenos proyectos se mantengan y sigan desarrollándose.

- ¿Si mira atrás y al futuro, qué aspectos de la gestión empresarial relativizaría y cuáles cobrarían más protagonismo?

- Empiezo por el tema al que doy más importancia y que considero es imprescindible: contar con un buen equipo de profesionales y un buen equipo de gestión que esté motivado con el proyecto. Es un elemento necesario para garantizar el futuro. Un buen equipo que, a su vez, traslade hacia abajo esa motivación al máximo número de capas de la empresa. Respecto a otros aspectos, ahora soy más escéptico con la aplicación de procesos de gestión muy sofisticados. Muchas veces, cuando una empresa tiene dificultades, se piensa que un gurú de gestión con ideas maravillosas transformará la empresa. Por supuesto, hay que contar con el apoyo externo de buenos asesores para estar seguros de que hacemos bien las cosas básicas y fundamentales de la compañía. Muchas veces pensamos en soluciones sofisticadas y no focalizamos la atención en realizar una buena gestión de compras, o de recursos humanos o mejorar el nivel de productividad de los procesos de fabricación. Esas medidas eran las importantes hace 30 años y lo siguen siendo ahora.

- ¿Por último, cree que las actividades manufactureras relacionadas con los materiales todavía tienen recorrido para generar economías de alto valor, o ese ya es un asunto de otras disciplinas?

- Lógicamente, las tendencias de crecimiento son distintas en unos sectores y en otros. Sin embargo, sigue habiendo muchas posibilidades de mantener y desarrollar empresas de manufactura de materiales si se incluye el concepto de alto valor añadido. No conviene condenar ni sectores ni actividades en general. En sectores maduros surgen nuevas empresas que mediante la aplicación de la tecnología encuentran productos

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Iñaki López Gandásegui

Iñaki López Gandásegui es presidente de Aernnova