La pérdida de empleos continúa en la automoción, situada en la base de la economía vasca

La sangría de empleos continúa en la automoción con 14.000 puestos de trabajo perdidos en el ámbito de la fabricación y de la producción de componentes en los últimos cuatro años en España, según datos del INE recogidos en el informe ‘Mercado de trabajo en el sector de automoción’ de Randstad. A los recortes y cierres de las plantas de los constructores, como Nissan, que, tras haber desmantelado su fábrica de Barcelona, anuncia ahora un ERE para el 40% de sus trabajadores en Cataluña, o Ford, que en 2024 redujo casi al 50% su plantilla en Valencia, se suma la desaparición de una pléyade de fabricantes de componentes a lo largo de toda la cadena de suministro.
"Urge un plan para proteger un sector que aglutina casi el 4% del empleo vasco"
En la base de la misma, el sector vasco de automoción; apegado a la condición metalera de la región, a las acerías y fundiciones, surgidas al albur de las minas y yacimientos; a las caldererías, los talleres de soldadura y mecanizado y las troquelerías. Los suministradores de acero, componentes y estructuras para los Tier 1 y Tier 2 del autómovil son los que más están sufriendo el impacto de la debacle del sector. Al desafío para el empleo que supone la reducción de la carga de trabajo en una coyuntura de paralización de proyectos y caída generalizada de las ventas, se suma la progresiva automatización de los centros de producción con la consiguiente pérdida de empleos.
En esa testitura, urge un plan para proteger un sector que aglutina casi el 4% del empleo vasco. Un plan orientado a garantizar la pervivencia de este abrigarrado tejido productor sobre el que se asienta nuestra economía.

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