La química es parte de la solución para un futuro sostenible

Invertir siempre es una buena decisión. La historia industrial del País Vasco da fe de ello. Y a pesar del contexto de incertidumbre que acompaña ya inexorablemente en todas las estrategias, las empresas industriales vascas siguen invirtiendo porque, entre otras cosas, saben que quedarse quietos no es una opción. Sin embargo, sería deseable algún empujón que otro, que ayudara a allanar el camino de la industria hacia ese futuro, cada vez más imprevisible.
Esta realidad tangible se puso de manifiesto durante el Encuentro Empresarial de la industria química celebrado en Bilbao, al término de la Asamblea General de la Asociación Vasca de Empresas Químicas (Aveq-Kimika), en el que exponentes del sector como Petronor, Agaleus y Global Factor justificaron con creces mil y una razones para seguir invirtiendo en la industria de Euskadi. Siempre y cuando se ponga más atención en algunos condicionantes y requisitos incuestionables. Mucho se habla de las diversas fortalezas del ecosistema empresarial y tecnológico del País Vasco para atraer inversión que, indudablemente, tiene y es de justicia reconocer. Pero tan importante es saber mirar hacia dentro para poder afrontar también las debilidades y carencias.
"Estamos ya en tiempo de descuento, y mantener nuestra denostada prosperidad exige urgencia, ambición y valentía"
Así, frente a nuestro inherente tejido industrial se contrapone la falta de suelo necesario para incrementar capacidad, a la que se añade la escasa infraestructura de red. Todo lo cual va regado con la tediosa tramitación de autorizaciones y permisos que no solo ralentiza los proyectos, sino que impide, en muchos casos, amortizar las inversiones afectadas por imprevisibles, pero continuos, cambios regulatorios. La industria y su constante desarrollo y evolución es fundamental para el bienestar social.
Otra realidad tangible que, también la sociedad civil, debería reconocer. Porque estamos ya en tiempo de descuento, y mantener nuestra denostada prosperidad exige urgencia, ambición y valentía, pero también apoyo y compromiso, para poder aprovechar las ventanas de oportunidad.
En el amplio ecosistema industrial, la Química sobresale por sus múltiples aplicaciones y creciente protagonismo en el camino hacia la sostenibilidad y la transición energética. Aveq-Kimika representa a más de 120 empresas, genera más de 6.800 empleos directos, factura por encima de los 7.300 millones de euros y aporta cerca del 13% del PIB industrial vasco, lo que les convierte en uno de los principales motores económicos e industriales de Euskadi. Pero su aportación va mucho más allá de las cifras. La química está presente en casi todos los sectores productivos y en gran parte de las tecnologías que definirán el futuro de Europa. La fabricación de baterías, el desarrollo del hidrógeno verde, el reciclaje avanzado, la valorización de residuos y muchos de los productos que harán posible la ‘desfosilización’. En todas ellas, la química forma parte de la solución.
Con todo, y aunque los datos del sector indican que la actividad empresarial se mantiene y las empresas continúan con sus planes de inversión, el riesgo de pérdida de competitividad actúa como un yugo que amenaza la prosperidad. Algo tiene que moverse, ya.

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