Test de estrés

"No solo la banca está sometida a la graciosa voluntad de los astros y de sus test de estrés. El Concierto y el Cupo también se miden a este desastre sanitario y económico"

Por
Jesús Galindo
24/6/2020
Sección:
Opinión

La realidad siempre es capaz de superar cualquier escenario adverso que se dibuje, lo mismo que los relatos de la vida diaria dejan en anécdota la imaginación de los guionistas de cine. Sin ir más lejos, el BCE trabajaba, hasta hace unas semanas, con un terremoto virtual de caída del PIB del 4,9 por ciento, en la situación más adversa y acumulada para el período 2020-2022. El Covid-19 se lo comerá todo en unos meses. Pero no solo la banca está sometida a la graciosa voluntad de los astros y de sus test de estrés. El Concierto y el Cupo también se miden a este desastre sanitario y económico.

Hasta ahora han salvado parte del embate gracias a que el pago a la Hacienda común excluye el volumen de deuda en que incurre el Gobierno de España, aunque sí anota la parte alicuota de los intereses. Gracias al BCE, estos han sido mínimos y han permitido que el Estado continúe gastando a tope, con beneficio indirecto para las arcas forales, sin que el Cupo refleje mayor aportación por la disminución de los gastos financieros totales. La situación, a partir de ahora, será diferente. La fuerte baja del PIB provocará una merma de ingresos de las Haciendas forales, pero el Cupo se mantendrá fijo en su volumen, el famoso 6,24 por ciento. La base para el quinquenio actual se fijó en 2017 sobre los 1.300 millones de euros anuales, que cae hasta los 950 millones de euros tras descontar las políticas activas de empleo, El diferencial entre el recorte de ingresos fiscales y el pago fijo del Cupo contaría con un colchón si la Administración General del Estado redujera sus Presupuestos, o si se mantienen de por vida los de Montoro para el ejercicio 2018, aprobados en junio de 2018 con el PSOE ya en el poder tras la zancadilla de Ortuzar a Rajoy. A la vista está que el actual Ejecutivo aspira a que funcionarios e inactivos cuenten con una cobertura salarial a la altura de la vasca, o que se aproxime, lo que desencadenará mayor gasto presupuestario y mayor Cupo. Si no se aprueban sus futuros proyectos de presupuestos, se rebajará algo la tensión para el Cupo. Tampoco se debe olvidar que otro flotador de este régimen se hincha con el ajuste del IVA. PIB y consumo lo reducirán y, por tanto, abrirán otro boquete en el Cupo.

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