Nueva Economía

La complejidad económica se acrecienta. El alto endeudamiento y la crisis marcan el ciclo económico.

Por
Jon Larrinaga
23/7/2020
Sección:
Opinión

La pandemia del Covid 19 ha venido a consolidar muchos de los pasivos que en la economía mundial dejó la pasada crisis financiera. Desde su irrupción los balances de los bancos centrales del G-10 se han incrementado en un volumen equivalente a 15 puntos de su PIB y las expectativas de incremento de la deuda pública en la UE y USA se sitúan entre 16/21 puntos de sus PIB respectivos. Los ratios de deuda/PIB alcanzarán unos niveles del 97 por ciento en la zona euro, del 131 por ciento en USA y del 252 por ciento en Japón. El brutal derrumbe de las economías ha obligado a seguir forzando la maquinaria de liquidez de los bancos centrales, incluso comprando más deuda pública y privada, y a incrementar los déficits públicos de economías que ya arrastraban un fuerte endeudamiento tras la crisis financiera.

Si se cumplen las previsiones no catastróficas, en cuanto a la pandemia, la sostenibilidad del crecimiento, que despegará en 2021, requerirá de una prolongada política monetaria que concilie la provisión suficiente de liquidez, bajos tipos de interés y control de la inflación. Tanto el sector privado como el sector público lo necesitan por su alto endeudamiento acumulado y será tarea de los bancos centrales hacerlo compatible con una inflación controlada y una estabilidad financiera. Estamos así ante un desafío diferente y más complejo para la política monetaria. Una recuperación del multilateralismo comercial facilitaría el logro del control de la inflación. A partir del 2022 las economías de la UE deberán proceder al ajuste fiscal, que dada la magnitud de la deuda acumulada, requerirá un incremento de ingresos y una redistribución eficiente de los gastos. En el caso de la economía española, el Banco de España ve margen para un incremento de la presión fiscal en IVA, Impuesto de Sociedades e Impuestos Especiales. En cuanto al gasto, según la Airef, habría que revisar los gastos fiscales, el gasto farmacéutico, las subvenciones y las políticas activas de empleo.

El crecimiento futuro necesita recetas más complejas para economías financieramente apalancadas.

Nueva Economía.

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